El origen de "romper la hora"

Romper la hora, y no “rompida”, que es una expresión procedente de otro acto de tambores en San Sebastián, es un acto que se celebra o el jueves santo por la noche o el viernes al mediodía en varias poblaciones bajoaragonesas.
Su origen está en la prohibición que había para que se tocase el tambor hasta que no era determinado día. Eso suponía que los tamborileros se agrupaban en la plaza con sus tambores esperando a que tocaran las doce que suponía el cambio de día.
A finales del siglo XIX en Alcañiz salían alrededor de un millar de tamborineros y algunos bombos, que se concentraban el viernes santo en la plaza de España, rompiendo la hora con la primera campanada de las doce del mediodía. Se estaba tocando durante un cuarto de hora aproximadamente y juego, sobre las dos de la tarde, se iniciaba la procesión tal como hoy se conoce. Las túnicas eran semejantes a las actuales pero se llevaba la cara cubierta con el tercerol, algo que era obligado.
Un bando del alcalde de Alcañiz en 1897, Francisco Salés, dice en uno de sus puntos “No podrá armarse griterío por las calles, ni tocar instrumento alguno en los citados días a excepción de los tambores que los será en las procesiones del Pregón y Santo Entierro, sin que en manera alguna se haga uso de éstos hasta después de tocar las doce del día Viernes Santo”.
Posteriormente se va relajando la concentración y los tamborineros iban acudiendo a partir de las doce para formar parte de la procesión y de esta forma se fue diluyendo la tradición de romper la hora en esta población.
