Tradiciones perdidas. Matar la María.

En semana santa se celebraba en Alcañiz un acto mitad religioso, mitad profano, que posiblemente sea el antecedente de la tradición de los tambores.
En la iglesia mayor se formaba un triángulo formado por velas. Los sacerdotes iban rezando y a medida que lo hacían iban apagando una vela del triángulo. Cuando la última vela era apagada, los niños que habían acudido al acto provistos de piedras y palos, comenzaban a golpear bancos, confesionarios, el suelo,… haciendo un ruido estruendoso. En ese momento se producía una persecución de los sacerdotes que echaban a los niños del templo. Esta tradición se mantuvo hasta 1940 aproximadamente.
