María Pilar Benavente: la Semana Santa es una escuela de convivencia

El acto del Pregón de la Semana Santa de Alcañiz comenzó con un homenaje póstumo a José María Sanz, quien siempre estuvo muy volcado en la organización de la Semana Santa.
Se desarrolló este lunes en el teatro, abarrotado de público, con asientos extra, para escuchar a la pregonera, María Pilar Benavente Serrano, alcañizana que a principios de la década de 1970 pasó a formar parte de la Congregación de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África, conviviendo con personas de diferentes culturas y creencias de diversos países, desarrollando actos benéficos. Fue enfermera y cursó estudios de árabe y e Islam, entre otros.
María Pilar comenzó diciendo que de pequeña le “fascinaba” la expresión “alcañizana ausente” y ahora ella, dijo, es una de ellas, una “nómada”.
Invitó al público a subirse a un punto alto, como el Cabezo del Cuervo, de manera imaginaria, y a observar la actividad de Alcañiz en bares, tiendas, procesiones y costumbres de la Semana Santa, escuchando conversaciones y diferentes puntos de vista, ideologías y creencias, intentando comprenderlas “con cordialidad”, como “una metáfora de la vida”.
Habló de metáforas en las procesiones, como de “los encuentros” entre una madre y un hijo en las recreaciones del Vía Crucis o de las Palometas. También habló de encuentros con musulmanes que la ayudaron sin pedir nada a cambio durante su vida en Argelia.
“Nos conmueve” lo que vemos en las procesiones de la Semana Santa porque “nos recuerda a nosotros mismos, a nuestro dolor”.
La Semana Santa en Alcañiz, dijo, tiene que ver con la fe, la religión, la espiritualidad y también con la fiesta, el espectáculo, la economía, el turismo… interactuando en “un equilibrio que siempre será inestable”. Consideró que la Semana Santa “es una escuela de convivencia” unida a la cultura.
Concluyó relacionando el tambor alcañizano con el africano y con el de otras civilizaciones y con el ritmo del corazón de la madre cuando estamos en su vientre.
Deseó vivir la Semana Santa como una “enriquecedora experiencia de encuentro”.
