Calanda. Cumpleaños de Buñuel con homenaje a su fotógrafo

Con motivo del 115 aniversario del nacimiento de Luis Buñuel y de la creación del Centro Buñuel de Calanda, mañana a las 12:00 h. se inaugurará la exposición “La presencia de una ausencia. Homenaje a don Manuel Álvarez Bravo”, de Rafael Navarro.

La muestra es una colección de fotografías homenaje al fotógrafo mexicano que colaboró con Buñuel en el rodaje de Nazarín. Realizó más de 900 negativos en formato 6x6 durante el rodaje de esta película.

Javier Espada, director del Centro Buñuel, explica que “esta exposición se realiza gracias a la desinteresada colaboración de Rafael Navarro, cuyo trabajo ha sido reconocido con el Premio Aragón Goya 2013, y al que la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, valorando su aportación al arte contemporáneo,  lo ha distinguido como académico de número.

Su obra, como él mismo afirma: “es un medio. Un medio que me permite hablar allá donde no encuentro las palabras. Un medio con el que busco en mi subconsciente, aflorando contenidos, sentimientos escondidos. Un medio que me permite crear objetos que contengan valores sutiles inteligibles para otros. Un medio que me deja respirar mi libertad.”

El CBC quiere expresar su agradecimiento a este gran fotógrafo, pues gracias a su apoyo para llevar a cabo esta exposición, el CBC puede mantener sus actividades con un alto nivel de calidad en una época de crisis.

A lo largo de estos 15 años, el Centro Buñuel de Calanda ha venido realizando exposiciones, colaborando con festivales de cine, publicando libros y catálogos, realizando conferencias, creando un archivo sobre la vida y la obra de Luis Buñuel, además de contribuir con documentales y con la creación de un Festival de Cine que ya ha cumplido 10 ediciones.

Muchas de estas actividades tienen una difusión internacional, como no podía ser menos tratándose de uno de los aragoneses más universales, capaz de inspirar a cineastas como Andrei Tarkovski o  Guillermo del Toro, y que fue admirado por grandes directores estadounidenses, desde John Huston a George Cukor.

Es indudable el enorme interés que continúa despertando su obra, como pone de manifiesto  la exposición de carteles de sus películas que se acaba de inaugurar en la Embajada de España en Berlín, así como el estreno de un nuevo documental sobre Nazarín que tendrá lugar próximamente en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, México.

Te invitamos a recordar con nosotros el nacimiento hace 115 años de este cineasta que fue capaz de crear un cine personal pese a las limitaciones de la industria, un cine nutrido de sus íntimas obsesiones a la par que universal, un cine en el que el individuo siempre estuvo por encima de las ideologías y en el que la libertad fue un fantasma perseguido, un cineasta que fue crítico con la patria, la familia, la religión, la burguesía, la moral y el orden establecido. Un director capaz de arriesgarse para legarnos una película universal como LOS OLVIDADOS, demostrando, por primera vez, que además de contar una historia el cine también puede denunciar injusticias.

El arte de Buñuel, como escribió Octavio Paz “no tiene parentesco alguno con las descripciones más o menos tendenciosas, sentimentales o estéticas, de lo que comúnmente se llama realismo. Por el contrario, toda su obra tiende a provocar la erupción de algo secreto y precioso, terrible y puro, escondido precisamente por nuestra realidad. Sirviéndose del sueño y de la poesía o utilizando los medios del relato fílmico, el poeta Buñuel desciende al fondo del hombre, a su intimidad más radical e inexpresada”.

A 115 años de su nacimiento su universo poético y transgresor continúa agitando mentes, provocando, reivindicando la libertad e inspirando. Buñuel es un director de directores y su cine todo un ejemplo práctico de técnica cinematográfica y de compromiso ético, de una ética personal y contradictoria, revelando más dudas que certezas y con un enorme sentido del humor.

Buñuel reivindicó nuestro derecho a soñar, un derecho que en esta época es más una imperiosa necesidad. Sigamos soñando, porque sin sueños no somos nada, alimentando nuestra imaginación y nuestro compromiso para cambiar el futuro, porque como escribió Luis Buñuel “no vivimos en el mejor de los mundos posibles””.

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