Destapando secretos íberos

La visita a yacimientos clave en el estudio de la cultura ibérica, junto a comunicaciones y debates, han servido para consolidar dos de los principales fundamentos del II Congreso Íberos del Ebro: la existencia de nuevas y muy relevantes líneas de investigación y la puesta en común de hallazgos y estudios entre decenas de expertos y estudiantes.

Durante cuatro días, entre el 16 y 19 de noviembre, el II Congreso dedicado a la cultura prerromana del Valle bajo del Ebro, celebrado en Alcañiz (Bajo Aragón, Teruel) y Tivissa (Ribera del Ebro, Tarragona), ha puesto de manifiesto el nexo cultural y social común que configuran el gran río peninsular, sus valles y afluentes desde hace milenos.

El evento lo han organizado la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel y el Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón, y ha contado, desde Aragón, Cataluña y Valencia, con numerosos avales y colaboraciones, entre las que figuran las de las Universidades de Zaragoza y Barcelona, el Instituto Catalán de Arqueología Clásica y los Ayuntamientos de Alcañiz y Tivissa.

En la comunicación de clausura, a cargo del doctor Arturo Oliver el sábado 19 en Tivissa, se resumieron cuatro jornadas de análisis, estudio y puesta en común de las más recientes y relevantes investigaciones y hallazgos relacionados con la cultura íbera del Ebro.
Oliver destacó que el gran río, aunque frontera natural, permitió ya en época íbera, e incluso anteriormente, servir de nexo entre pueblos. Las relaciones a lo largo del río y entre sus orillas, como se demuestra en yacimientos e investigaciones arqueológicas, incluyeron aspectos sociales, culturales, comerciales y bélicos. Era así en época íbera y lo sigue siendo hoy día en numerosos casos.

En cuanto a la demografía, en las culturas íberas cercanas o influenciadas por el Ebro predominaron los asentamientos de pequeño tamaño, fortificados, influenciados por otros núcleos de mayor importancia y tamaño medio, como podrían ser el Castellet de Banyoles (Tivissa), el Cabezo de Alcalá (Azaila) o El Palao.

En los yacimientos derivados de estos poblados y sus necrópolis se llevan a cabo continuas campañas de excavación y exhaustivas investigaciones, como se ha mostrado en el II Congreso. En éste se ha puesto de manifiesto que el análisis de la cultura ibérica suele llevar a modo de fiel reflejo del propio crisol cultural ibérico de la antigüedad peninsular- a encrucijadas investigadoras, que a su vez derivan en  conclusiones, por un lado, y en nuevas líneas de estudio e hipótesis sugerentes, por otro.
Así, actualmente, desde universidades, instituciones y colectivos investigadores se está profundizando, entre otros, en aspectos como el origen, tipología e influencias de las estructuras defensivas, la continuidad de las rutas de comunicación en torno al Ebro desde hace más de dos milenios, la integración de la arqueología en la sociedad -y de modo particular en la enseñanza- y la puesta en valor del patrimonio íbero recuperado y rehabilitado.

Visitas a yacimientos y centros interpretativos

Como complemento ideal de las teorías y hallazgos expuestos por una treintena de comunicantes en Alcañiz, el II Congreso Íberos del Ebro ha incluido las visitas in situ a diversos yacimientos emblemáticos y centros de interpretación.

Decenas de expertos y estudiantes han podido visitar, así, el Cabezo de Alcalá (Azaila), por dimensiones y representatividad de la transición del mundo íbero al íbero-romano; el Parque Arqueológico de El Cabo (Andorra), como modelo de reconstrucción a partir de materiales originales, de  gran valor didáctico; el yacimiento de El Tarratrato (Alcañiz), donde las últimas excavaciones de la Escuela Taller municipal 'Ciudad de Alcañiz' han permitido redefinir una mayor importancia de su papel defensivo; el poblado de El Castellet de Banyoles (Tivissa, Tarragona), modelo de diversificación social con una élite claramente diferenciada y yacimiento en el que también se están planteando nuevas hipótesis relativas a sus magníficas estructuras defensivas; y uno de  los centros de interpretación de la Ruta de los Íberos en el Bajo 
Aragón, el ubicado en Azaila.

En otras actividades perfectamente complementarias de las investigadoras, el centenar y medio de asistentes al Congreso ha tenido la oportunidad de degustar menús inspirados en materias primas cuya existencia en época íbera está demostrada arqueológicamente (sémolas de trigo, carnes de caza, frutos secos...) y de visitar guiadamente conjuntos urbanos de gran importancia histórica como el casco antiguo de Alcañiz.

Nota y fotografía: Patrimonio Cultural/Universidad. 

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