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La Asociación Sarabastall organiza su décimo séptima carrera popular “Milla contra el hambre”, que se desarrollará en Maella y Caspe los próximos 12 y 26 de abril, respectivamente.
Con este acto, Sarabastall se suma a las actividades organizadas por Manos Unidas para recaudar fondos que se destinarán a la construcción y al equipamiento de un centro de salud en una zona rural de Camerún. Todo el coste de estas obras es de 66.441 euros.
En la plaza de España de Caspe y Maella, a partir de las 11:00 h., se pondrán a la venta las camisetas donadas y serigrafiadas por la empresa Losan de Caspe, con las que se podrá participar en las carreras.
A las 11:45 h. se leerá un manifiesto de Manos Unidas y, a continuación, comenzará la prueba.

“Envío este correo para anunciaros que me voy a mantener al margen de lo que a Ciudadanos se refiere, por el momento he presentado mi dimisión como coordinador del grupo local de Alcañiz, así como de todas las funciones que he desarrollado hasta la fecha”. Así comenzaba el comunicado enviado por Alberto González y dirigido a los afiliados y simpatizantes de Ciudadanos el pasado 29 de marzo.
Aunque no se ha dado de baja en el partido, ya no ha acudido desde la fecha del comunicado a ninguna reunión.
Otros militantes se han dado de baja en el partido. Desde mediados de enero, fecha en la que se afiliaron los primeros militantes, cerca de la mitad de los afiliados y simpatizantes se han dado de baja.
El motivo más inmediato de las últimas bajas han sido las discrepancias habidas con Kiko Lahoz, miembro de Ciudadanos y que procede del PAR. Dos militantes de Alcañiz se reunieron en Zaragoza con Susana Gaspar, la coordinadora regional de Ciudadanos para intentar solucionar esas discrepancias con Kiko Lahoz. Susana Gaspar no sólo no tuvo en cuenta las demandas de los militantes desplazados a Zaragoza, sino que unos días después envió a un representante a Alcañiz y, tras una violenta discusión, se produjo la dimisión de Alberto y el abandono de otra persona más del partido.
Ayer mismo se producía una nueva baja por el mismo motivo.
En estos momentos el número de afiliados no supera la decena y para confeccionar la candidatura a las elecciones municipales de Alcañiz, que previsiblemente irá encabezada por Joaquín Galindo, deberán figurar “cuneros”, es decir, personas que son de otras localidades, una práctica que algún dirigente de Ciudadanos ha denunciado como poco ética.
El control entre los afiliados que quedan es tan férreo que a algunos se les exige estar acompañados de otro militante siempre que acudan a una reunión, aunque sea con algún amigo, en la que se prevea que vaya a hablarse de temas políticos. Las personas afectadas han firmado un documento aceptando estas condiciones.

El escritor aragonés Ángel Gracia presentará su novela “Campo Rojo” el próximo sábado a las 12:30 h. en la librería Santos Ochoa de Alcañiz, acompañado del poeta bajoaragonés José Manuel Soriano.
Para el novelista Alberto Olmos, la obra de Gracia “retrata una adolescencia de provincias que a muchos nos resulta conmovedoramente reconocible, con la distancia justa entre el pudor y la recriminación”.
Sinopsis:
“El Campo Rojo es un descampado asfixiado por la contaminación de las fábricas. Ahí acuden los chavales de la banda del Farute a jugar a los fusilamientos, a esnifar pegamento y a meter mano a las chicas. El poder de los matones se extiende por las aulas frías y hostiles del colegio. Los alumnos viven aterrados: tienen once o doce años y no hay nadie que los proteja. Todo lo observamos a través de los cristales hiperbólicos del Gafarras, el cuatroojos empollón de la clase, que sobrevive callando, repitiendo a diario los mismos gestos rituales y gracias a la fuerza secreta que lo sostiene: su odio infinito. El maltrato de niños a otros niños es la herida y el hematoma central de esta narración, a menudo despiadada. Los pasajes llenos de ternura y el humor son apenas una venda que oculta pero no cura. Los libros, los sueños y las fantasías infantiles se convierten en la única vía de escape de la mente erosionada del Gafarras. En sus ojos vemos escrita una fatalidad inminente. El Mal habita por igual en verdugos y víctimas”.

Tan sólo un agente de la Policía Local de Alcañiz se ha instalado, por el momento, en la nueva comisaría compartida con Policía Nacional que se inauguró el pasado 30 de marzo. El resto permanecen en las antiguas instalaciones, junto al Ayuntamiento.
El agente trasladado se dedica a tareas de vigilancia.
El alcalde de Alcañiz indicó el día de la inauguración que, tras consultar a la policía se decidió que parte de los agentes permaneciesen en la antigua comisaría y la otra parte en la nueva. No obstante, desde la Jefatura de Policía manifiestan su interés por instalarse, todos los agentes, cuanto antes en la nueva, ya que la actual está muy deteriorada.
La razón por la cual no se ha completado el traslado es porque en la nueva comisaría falta que funcionen los aseos, el sistema de calefacción, colocar ordenadores y algunos muebles. Además, todavía no se han construido los vestuarios, proyectados en la segunda planta.
Tampoco se ha usado aún el nuevo calabozo. Como la mayoría de los agentes de Policía Local se encuentran en el antiguo emplazamiento, es allí donde continúan llevándose a los detenidos. Han sido varias personas las que han estado en el viejo calabozo, desde que el nuevo se inauguró.

Todavía no llevaba puesta la corona cuando la Virgen del Carmen paró en la calle Espejo de Alcañiz para que introdujesen en su granada doce palomas con lazos de colores en las patas. El año pasado fueron trece, el número de las palomas, que proceden de un palomar alcañizano, varía de manera aleatoria.
La procesión de Las Palometas, la última de la Semana Santa, simboliza la resurrección de Jesucristo.
La mangrana llega hasta la plaza de España, donde Vicente Dobato la abre, tirando de una cuerda, y las palomas salen, descubriéndose la imagen de la Virgen. El paso continúa hasta la iglesia donde la Virgen del Carmen es coronada para partir en una procesión en la que participan las Manolas.

Los pasos del Cristo crucificado y su madre desencajada preceden al de la Piedad. El blanco, el negro y las infinitas cruces desembocan en la plaza de España que, previamente, numerosos niños han alfombrado de romero. Allí callan los tambores y vuelven a sonar.

El sol y la suave temperatura acompañaron a la procesión alcañizana del Santo Entierro el pasado sábado Santo. Llamó la atención el amplio grupo de baturras que desfiló llevando las tortas de Pascua en su canasto entre filas de tamborileros.
Llevaba horas guardando sitio en la plaza de España gran parte del público que presenció el acto final de esta procesión: el sellado del sepulcro del Cristo yacente.
Una vez termina esta procesión, según la tradición, en cuanto se deja de tocar el tambor ya no se puede volver a hacerlo hasta el año que viene.
