Trinidad, 51 V

Aparentemente, el recorrido subterráneo terminaba allí. Pero cuando eché vista de nuevo al pasadizo por el que había accedido pude ver que escondía algún que otro secreto:
Si se fijan con atención, en el agua, bajo una canal de plástico que se extendía en el pasillo, se encontraba un amplio hueco en el suelo.
Cuando estuve allí, yo no pude ver si se trataba de algún receptáculo excavado en el suelo o si a través de él se podía acceder a una estancia inferior. Sin embargo, tengo razones suficientes para decantarme más por esta última posibilidad, es decir, que mediante algún tipo de escalera, el pasadizo estuviese conectado con otra sala que se encontrase a todavía más profundidad.

De ser cierta esta última posibilidad, nos encontraríamos en uno de los lugares que pudiese albergar algún tipo de pista sobre el mítico pasadizo sumergido del Guadalope, o con alguno de los torreones medievales que se alzan justo enfrente. La profundidad a que se encontraba -más de tres metros sobre el nivel de la calle-, y el lecho totalmente rocoso donde estaba excavado, permiten elucubrar y darle cierto sentido a esta teoría.

Tampoco pude averiguar cuál era la procedencia del agua que se acumulaba permanentemente en el espacio. Me decanto por pensar que pudiese proceder de alguna fuga de las conducciones en mal estado que se extienden bajo la carretera Nacional 232 o Muro de Santa María, ya que el cauce por donde discurren las aguas del Guadalope se encuentra a mayor profundidad.

Quizás una exploración subacuática de este espacio, si permanece todavía inundado, o una investigación con más detalle a través de personas que conociesen la historia de la bodega pueda aportar más datos a este interesantísimo espacio subterráneo de Alcañiz.

Autor: Javier Zardoya.

Más información en: http://zardoya.blogspot.com/p/pasadizos-de-alcaniz.htm

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