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Feijóo promete “estabilidad” para el Bajo Aragón y tocar el bombo en Calanda

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, visitó este jueves los municipios bajoaragoneses de Andorra, Calanda y Alcañiz. Fue en Calanda, poco antes de que el alcalde le regalase un bombo, donde intervino para pedir el voto para Jorge Azcón en las elecciones autonómicas del próximo domingo. Lo hizo desde el Centro de Interpretación de la Semana Santa.

Feijóo centró gran parte de su discurso en el cierre de la Central Térmica de Andorra, afirmando que “es uno de esos ejemplos de política energética irresponsable, improvisada y una de las causas por las que España ha sufrido el primer apagón de su historia”, argumentando que ocurrió al no existir “energía de respaldo” a las renovables por decidirse su cierre “antes de que toque”.

“El gobierno la cerró hablando de transición justa y eso no fue ni una transición ni fue justa, porque se hizo de forma abrupta y ninguno de los proyectos industriales que prometió están dando empleo a la zona, al Ayuntamiento y a la comarca”, dijo el presidente de los populares, añadiendo que “Sánchez quería la foto de la demolición de la central y condenó a la comarca a una década perdida”.

Para Feijóo “es muy fácil cerrar la industria, pero es muy difícil abrirla”, lo que desemboca en paro, despoblación y decadencia. Como alternativa, apuntó al modelo de “crecimiento económico y prosperidad” de Azcón, que pretende, aseguró, “conseguir una inversión de 5.000 millones de euros en la provincia de Teruel y constituir Aragón como el hub tecnológico del sur de Europa”.

Se comprometió a trabajar de la mano de Azcón y del Gobierno de Aragón para que Teruel y Aragón “se conviertan en una tierra de oportunidades”, reconociendo que “no es fácil, pero no vamos a destruir lo que hay”.

Azcón, aseguró, es un “presidente con trazabilidad”, con “un proyecto de inversión histórico” y que se atreve a decir “no estoy de acuerdo con la discriminación que el gobierno socialista quiere implementar a esta tierra”, que ofrece “estabilidad” y que ganas de gobernar.

En la práctica, anunció, “nuestro objetivo es una rebaja de cuotas de la Seguridad Social hasta el tope, que es un 20%, y activar para Teruel este tipo de decisiones que permite la administración”, a través de unos incentivos de la Unión Europea para zonas despobladas y que el Gobierno no ha implementado”.

No concretó nada sobre la esperada autovía A-68 en el Bajo Aragón, por la que fue preguntado, argumentando que “la prioridad de las infraestructuras en Aragón las concretaremos, en el caso de gobernar, con el presidente de Aragón”.

Sí prometió, en materia de agua, “relanzar las infraestructuras necesarias”, refiriéndose a embalses comprometidos, paralizadas por “un sectarismo ideológico” y presentar “un plan nacional del agua”, para su traslado desde las zonas donde sobra (refiriéndose a inundaciones como las de Valencia) a las que hace falta.

Seguidamente, Feijóo se colgó el bombo que le regaló el alcalde, lo tocó con la maza sin la maña que sólo otorga la práctica y anunció que acudirá el próximo Viernes Santo a las doce al tradicional Romper la Hora de Calanda.

En compañía del alcalde, Alberto Herrero, y de otros representantes e integrantes del Partido Popular de la zona, Feijóo visitó el Templo del Pilar, donde conoció el Milagro de Calanda y donde unas vecinas le regalaron unas cintas protectoras de la patrona de su municipio. Al ser el día de Santa Águeda, otros vecinos sacaron una peana con la imagen de la Santa para recibir al presidente de los populares, que concluyó su estancia en la villa en uno de los bares de la plaza de España, antes de dirigirse hacia Alcañiz.

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