Sucesos

Calanda se une para apoyar al padre de Víctor Romero, tras su agresión

El pueblo de Calanda se ha unido este sábado para protestar contra las agresiones, después del suceso que ha conmocionado a sus habitantes: la paliza que sufrió el pasado viernes, un ganadero de 66 años a manos de un pastor que trabajaba en el mismo pueblo. La turbación de los calandinos ha sido mayor si cabe al conocer que la víctima es el padre de Víctor Romero, uno de los guardias civiles asesinados por Norbert Feher en 2017 en Andorra.

Sobre las diez y media de la mañana del viernes un camionero encontró en las inmediaciones de una finca calandina al atacado, que fue trasladado en helicóptero hasta el hospital Miguel Servet de Zaragoza, en cuya UCI permanecía este sábado.

A raíz de estos hechos, este sábado el Ayuntamiento ha convocado por megafonía a sus habitantes para protestar contra las agresiones. La concentración ha tenido lugar a las seis de la tarde en la plaza de España. Una técnico municipal ha leído un aplaudido manifiesto desde la casa consistorial expresando que “desde el pueblo de Calanda queremos trasladar todo nuestro afecto a Víctor, a su familia y a sus seres queridos, a quienes acompañamos en estos difíciles momentos y confiamos plenamente en el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad y en la justicia para esclarecer los hechos”.

El alcalde, Alberto Herrero, ha lamentado que lo ocurrido “es un golpe, nunca gustan este tipo de acciones y deseamos una pronta y completa recuperación a Víctor”. El regidor insistió en que “se trata de un hecho puntual, porque Calanda es un municipio muy tranquilo y estamos muy orgullosos de ello, pero sucesos como este exaltan a la población y, por ello, queremos transmitir toda la tranquilidad del mundo”.

Llamado igual que su hijo asesinado, Víctor Romero, es conocidísimo y muy querido en Calanda, a donde se trasladó a vivir hace muchos años desde su localidad natal, Terriente. Tiene otros dos hijos.

“Lo conocía muchísimo, hemos comido muchas veces juntos y me ha sorprendido mucho, porque nadie se puede explicar que ocurran estas cosas en Calanda, un pueblo tranquilo no, lo siguiente”, manifestó su convecino Raúl de Lucas momentos antes de la concentración en la plaza.

“Es una familia muy apreciada y si piensas que, además, su hijo Víctor murió en aquellas condiciones, la situación es muy dura y lo sentimos todos”, comentó Enrique Esteban, conocido de la víctima.

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