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Progresismo, la lejía que blanquea todo
Se ha adueñado la izquierda, y los conservadores lo entregan sin oponer resistencia del progreso en España, podían argumentar que el verdadero progreso solo es la creación de riqueza, la prosperidad, lo que ofrece más oportunidades y bienestar por ejemplo. El progresismo como la paella, producto típico español, con una proyección maniquea radical, universal, que acapara todas las facetas de la vida social se ha convertido en el “Bien” absoluto. Todo lo que dicen, hacen o tocan los grandes hechiceros de esta secta del progresismo, no necesita demostración ni esta a discusión, es bueno por naturaleza, siempre, es el Bien.
Comunistas radicales, clásicos, estalinistas, defensores de dictaduras que asesinan a sus ciudadanos que arruinan sus países que empujan a las mujeres a la prostitución para sobrevivir y provocan una emigración masiva para huir de la miseria y el hambre, se les da un baño de progresismo y ¡oh! milagro se convierten en respetables y respetados actores políticos, como don Iñigo Trescomidas.
Estamos a punto de reeditar el capítulo más devastador y triste de nuestra historia el “Frente Popular”: El Partido socialista que se ha vendido por el reguero de puestos bien remunerados y los privilegios que se pueden otorgar desde el poder, con un líder ambicioso, con menos luces que un tractor sin batería, pero que se cree un visionario, que quiere hacer historia, con comunistas de todos los colores y renegados de todas las calañas ha hecho un frente común, “progresista” para
liquidar la España constitucional, para llevar a el país a una nueva etapa, a la Unión de Repúblicas Ibéricas, por ejemplo. El estado de las autonomías nos ha llevado al borde del precipicio, Pedro Sánchez está dispuesto a arrojarse arrastrándonos a todos.Sánchez no va a hacer historia, nos llevara a repetir la del 1930.
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Coincidencias
La semana pasada coincidieron dos noticias en la prensa que causaron sensación, que hicieron ruido; una relativa a la sentencia contra un joven que defendiendo a una mujer de un delincuente que la estaba robando, en la refriega por golpes y caída desafortunada murió el delincuente, 180 mil EUR de indemnización a los familiares, dos años de cárcel. Seguro que la sentencia será conforme al derecho pero no promueve el civismo: Ciudadano si ves un atropello mira para otro lado y aléjate a toda velocidad.
Segunda noticia, una joven policía, creo que todavía en formación protegida con un chaleco que ella misma se compró, se enfrentó a un delincuente armado con un cuchillo, no se atrevió a usar su arma, a dispararle, a pesar de recibir heridas, según manifestó porque no se quería arruinar el futuro, su carrera profesional.
La primera provoco algún comentario, pero más por la intervención solidaria de VOX haciendo una recaudación exprés para ayudarlo financieramente, la gran repercusión mediática la ocasiono VOX no la sentencia, la segunda pasó al archivo del olvido al día siguiente.
Este tema lo ha abordado que yo haya registrado, dos veces A. Pérez Reverte, en relación con policías a los que el uso reglamentario del arma que se les entrega para protegernos y protegerse les ha arruinado la vida, años y años de tribunales, apartados del servicio con la espada de Damocles balanceándose sobre sus cabezas. La joven policía parece ser que estaba enterada.
En mi modesta opinión, que comparto con numerosos conciudadanos, hay reformas de leyes más urgentes que la Memoria Histórica o el enterramiento de Franco: El derecho a la protección personal, el derecho a la inviolabilidad de la vivienda (desalojo inmediato de okupas), repatriación de delincuentes reincidentes extranjeros, los que vienen a España a delinquir, la ley del menor (de la impunidad), la prescripción de los delitos de asesinatos, terroristas o no, un asesinato no prescribe nunca, jamás. Estas son algunas de las preocupaciones urgentes de los ciudadanos. Franco no va a salir a hacer de las suyas, con seguridad.
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Solidaridad, vanidad y narcisismo
Está profundamente arraigada en la conciencia humana una sensación de singularidad individual, todos somos diferentes pero en la distancia corta, vistos de lejos todos iguales, no se aprecian los matices que nos diferencian. La gran mayoría aceptamos esta realidad como un hecho ineludible, nos satisface simplemente ser consciente de nuestra individualidad y, intentamos corregir las cualidades que no nos gustan; pero hay un número grande de individuos que no soportan esta realidad, quieren destacar, ser otra cosa, naturalmente algo mejor.
Destacar sobre los demás no es tarea fácil, en la mayoría de los casos está condicionado, limitado por la genética, no se puede elegir ser un guaperas de uno noventa, un genio de las artes o un empresario de éxito forrado de pasta con Ferrari y yate, esto no es de libre elección, pero sí que lo es destacar en cualidades morales, éticas, tener unos sentimientos nobles, excelentes, ser solidario, el mejor del mundo.
En estos tiempos de la comunicación social, masiva, al alcance de todos, en las redes sociales y las TVs populistas que buscan la sensación, estos "buenos" solidarios, narcisistas rasgándose las vestiduras delante de una cámara por todas las causas nobles imaginables ha progresado hasta convertirse una epidemia: animalistas, feministas, veganos anti desahucios, anti taurinos, refugiados...para destacar las causa humanitarias es lo mejor, pero dando espectáculo sirve cualquiera: Salir enseñando las tetas y el culo para defender la mujer, yo siempre he creído que las causas se defienden mejor con la cabeza que con el culo, echarse un cubo de sangre por encima para denunciar los toros -hay que hacer espectáculo- y defender la inmigración ilegal, en la calle, en los tribunales, denunciando al estado, a la guardia civil, esto es lo máximo de la calidad ética, de la superioridad moral. Aprovecho la ocasión para recordarles que cada vez que se tomen un café, una caña en un bar podrían salvar una vida renunciando y financiando una vacuna con una donación, que con lo que se gastan en unas vacaciones podría alimentar a una familia de refugiados que viven en la basura y de la basura durante un año, o alimentar y dar escuela a un niño abandonado aspirando disolvente en cualquier ciudad de Hispano América.
En lugar del exaltado narcisismo exhibicionista, recomiendo la efectividad de la donación discreta.
