Cultura

El malagueño Antonio Peula se alza en Alcañiz con el “Jaime Dobato Benavente”

El décimo tercer Concurso de Jóvenes Promesas de Violoncello “Jaime Dobato Benavente, Ciudad de Alcañiz” congregó a virtuosos de este instrumento de cuerda de diferentes ciudades de España y Francia este fin de semana en Alcañiz.

El certamen, organizado por la Asociación Cultural Cabriante, abrió su fase final al público este domingo en el teatro municipal, ofreciendo como es habitual, actuaciones de una gran calidad interpretadas por músicos jovencísimos, pues el evento está abierto a participantes menores de diez años y limitado hasta la mayoría de edad, distribuidos en cuatro categorías.

El domingo compitieron los diecisiete intérpretes que lograron superar las fases del sábado. El jurado, compuesto por violonchelistas profesionales, lo tuvo bastante crudo para decidirse devido al altísimo nivel de la final. Así lo aseguró su presidente, Ángel Luis Quintana: “nos lo habéis puesto muy difícil, pero ha sido precioso”.

El malagueño Antonio Peula se hizo con el primer premio de la categoría principal, la de los violonchelistas de mayor edad, recibiendo como premio 1.200 euros en metálico. A sus 17 años, lleva 13 tocando el violonchelo y pretende dedicarse profesionalmente a la música. “Estoy muy contento porque al recibir un premio así sientes que todo tu esfuerzo y tu trabajo ha merecido la pena. Por otra parte, estar aquí me ha servido para mejorar, he conocido a muchas personas, he hecho contactos y he podido conocer la opinión del jurado”, manifestó. Haber ganado el “Jaime Dobato Benavente” es algo que Antonio considera “buenísimo” para su trayectoria.

En la categoría B, el primer premio, de 500 euros, fue para el valenciano Abel Gómez, el primer premio de la categoría C lo ganó el leonés Daniel Alberto San Martín y el de la D fue para el malageño Javier Ortiz. Estos dos últimos podrán participar en un concierto de la Fundación Juan de Borbón el próximo verano en Segovia.

El premio especial a la Joven Promesa Aragonesa recayó en la alcañizana Violeta Molés.

Todos los concursantes, así como los colaboradores recibieron un lote de melocotones de La Calandina y un dibujo realizado por la artista Paz Benavente. Se trata de una obra titulada “Presencia/Ausencia”, protagonizado por un violonchelo sentado en una silla entre moreras. “Me inspiré entre las tantas moreras podadas que hay en las calles de Alcañiz, me atraen por su plasticidad, a la que contribuyen sus numerosos nudos”, explicó la artista, quien forma parte de la dirección de Cabriante, asociación presidida por su marido, Vicente Dobato. Ambos son los padres de Jaime, quien dio nombre a este concurso después de su muerte, cuando sólo era un niño, creado como una manera de transformar el dolor en arte y de continuar con la práctica de un instrumento del que Jaime, a su corta edad, fue también virtuoso.

La asociación Cabriante no deja de trabajar y su presidente, tras desear “que las expectativas de todos se hayan visto colmadas”, anunció que “mañana empezamos la cuenta atrás para el décimo cuarto concurso”, para el que, aseguró, “estamos abiertos a recibir cualquier propuesta”.

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