Cultura

Pilar Arijo y María de la O, ganadoras del “Juan Martín Sauras” de Andorra

La malagueña Pilar Arijo Andrade y la murciana María de la O Guillén Sánchez han sido las ganadoras del concurso de relatos cortos “Juan Martín Sauras”, que organiza la biblioteca de Andorra.

Pilar ha ganado el primer premio, de 1.200 euros por su relato “Voces” y María de la O ha ganado el segundo, de 600 euros, por “A la vez y por la misma puerta”.

Se han presentado un total de 482 obras, procedentes de España, Chile, Argentina, Luxemburgo, Alemania, Inglaterra, Nicaragua, Israel, Colombia, Brasil, República Dominicana, Ecuador, Perú, Bolivia, México, Estados Unidos, Uruguay, Cuba y Venezuela.

Estos son los relatos de las ganadoras:

“Voces”, de Pilar Arijo Andrarde

“Somos criaturas imperfectas, tremendamente críticas, emitimos juicios por la apariencia externa de los demás, envidiamos o denostamos según se ajuste o no a nuestros cánones. La idea preconcebida triunfa con el vecino, con el compañero de viaje al que el azar ha sentado a nuestro lado, e incluso con nuestra pareja. Todos ellos tan complejos de descifrar como la epigrafía Maya, con una vida que, seguramente, no podremos llegar a dilucidar porque hay silencios insondables, recovecos en el alma de los que jamás haremos partícipes a nadie y que nos acompañarán hasta el final de nuestros días. He intentado abrir una ventana en los pensamientos de algunos de los personajes que comparten un vagón, mostrando sus sentimientos, sus frustraciones, su felicidad o sus temores, en definitiva: su mundo interior. Son los mismos que nos podemos encontrar en el autobús, en la cola del cajero, o en la consulta del dentista, personas que van más allá de las apariencias, que guardan su silencio a voces”.

“A la vez y por la misma puerta”, de María de la O Guillén Sánchez

“El relato, aunque está escrito con un leve tono de humor, es el “quejío” silencioso de una generación que como la protagonista dice, los tallaron mansos. Les tocó una vida de renuncias y de hambres que no quitaba el pan. Vivieron con la esperanza puesta en el futuro mientras se les escapaba el presente y cuando aquel futuro que oteaban es suyo y llega el momento de reconciliarse con la vida descubren que, a pesar de que en el camino han quedado sus huellas y que están seguros de ser parte de los cimientos del hoy, también son conscientes de que no pertenecen a esta época, que están fuera del sistema, no tienen nada que hacer aquí, el tiempo los ha vencido y lo saben. Pero en el último instante se sublevan frente a la resignación, que tan bien conocen, y hacen lo único que pueden hacer: concederse el privilegio de tomar la última decisión.

El relato es un pequeño homenaje a los que nos precedieron, a los que ayudaron a construir el mundo que nos ha tocado en suerte. Y un emocionado y sentido adiós a todos los que, en estos tiempos difíciles, se han marchado como vivieron, en silencio”.

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