La Agrupación número 7 de Alcañiz estrena planta de compostaje
El Consorcio de la Agrupación número 7 de Alcañiz anunciaron este lunes que ha finalizado la construcción de la planta de compostaje de sus instalaciones, ubicadas junto a la carretera nacional que une Alcañiz con Caspe, en una zona habitualmente sobrevolada por los buitres, que encuentran alimento en el vertedero.
La planta, detalla el consorcio, tiene la capacidad de recibir hasta 2.500 toneladas de residuos orgánicos al año, que serán gestionados de manera separada y eficiente. Procederán de la recogida selectiva de los municipios que conforman el consorcio, desde donde apuntan con este proyecto a “la economía circular y a la reducción de la huella de carbono”.
Con esta planta se calcula que se evitará la emisión de 13 toneladas de metano, lo que equivale a la reducción de 187 toneladas de CO2, optimizando el tratamiento de residuos a la vez que se mejora la calidad del aire y se fomenta el respeto por los recursos naturales.
Los municipios de Alcañiz y Andorra serán los primeros en hacer uso de esta nueva planta de tratamiento de materia orgánica, mediante el sistema de compostaje comunitario, que es el que se aplicará en el Bajo Aragón, a diferencia del “puerta a puerta”, que se desarrolla en el Matarraña, comarca que también tiene su planta de tratamiento.
La presidenta del Consorcio de la Agrupación número 7 de Alcañiz, Reyes Gimeno, explica que la planta será para uso de todos los entes consorciados. “Alcañiz va a iniciar en breve la implementación del quinto contenedor, destinado a materia orgánica, y la Ccomarca de Andorra-Sierra de Arcos está en proceso de licitación del mismo”.
Gimeno recuerda que “la normativa europea y la legislación española obligan a la recogida separada y en origen de los biorresiduos, así que tenemos la obligación de cumplir y la planta es la infraestructura que permite reducir la cantidad de residuos depositados en vertedero suponiendo un beneficio medioambiental y una reducción de costes, ya que no tiene asociados impuestos u otros pagos como el de emisiones de gases de efecto invernadero”.
La infraestructura ha sido financiada al 90% por los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Ministerio para la Transición Ecológica, cofinanciados por la Unión Europea y el Gobierno de Aragón. En total ha costado 778.777,25 euros.
Su construcción comenzó en agosto del 2024 y finalizó el pasado 20 de febrero.
