Aguaviva se alfombra recordando el Santísimo Misterio

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En el siglo XV la iglesia de Aguaviva se quemó y sólo se salvaron las hostias del sagrario. Para recordar este milagro tras una misa, el cura, los asistentes a la eucaristía y todo aquel que le apetezca recorren la población sobre unas alfombras de serrín coloreado que son el atractivo de la fiesta.
La elaboración de las alfombras lleva días de trabajo: hay que elegir el tema entorno al cual irán los diseños de cada calle, realizar plantillas, realizar los bocetos sobre los que se colocará el serrín y rellenarlos de este material el mismo día de la procesión desde las ocho de la mañana hasta el medio día. Todo este laborioso trabajo de llamativos diseños hay que ir viéndolo paseando, con cuidado de no pisar la labor, y memorizarlo mientras los vecinos van terminando de distribuir el serrín y de apelmazarlo con agua por si hace viento.
Cuando la procesión asoma por la puerta de la iglesia al medio día los colores de esta tradición comienzan a mezclarse y a emborronarse los diseños bajo las pisadas. Quizás los visitantes sientan tristeza al ver como se destrozan las alfombras, pero los aguaivanos se muestran satisfechos del trabajo realizado. Incluso al diseñador de las Alfombras, Manuel Valencia, esta corta vida de las alfobras le parece perfecta y afirma que “me fastidiaría que lloviera y no se pudiera hacer. Lo efímero es bonito porque se ha conseguido y ya está”.
Las alfombras llevan haciendose veintiún años con serrín, antiguamente se hacían con hojas de chopo.
Este próximo sábado el tema que representarán las alfombras será las civilizaciónes: azteca, maya, inca, china…
