Alcañiz. Comienza la ingeniería con cadáveres para salvar vidas

El laboratorio de Tecnologías y Sistemas para la Seguridad en Automoción (TESSA), instalado en el Parque Tecnológico de MotorLand, en Alcañiz, comenzará a investigar con cadáveres humanos en los próximos días. Este tipo de investigaciones se hacía antes con cerdos y monos. En la actualidad se usan sofisticados muñecos articulados. Pero el estudio con cadáveres humanos es lo que proporciona los resultados más fiables.
Se trata de estudios de ingeniería dirigidos a salvar la vida, de manera preventiva, a las personas que viajan en todo tipo de vehículos, como coches, motos, avionetas o incluso en el deporte, ya que lo que se estudia es cómo afectan los impactos en las diferentes partes del cuerpo humano. Los resultados de estas pruebas se utilizan para mejorar los sistemas de seguridad de los vehículos o incluso los propios vehículos.

El laboratorio pertenece al Instituto Universitario de Investigación de la Universidad de Zaragoza. Las instalaciones de Alcañiz se escogieron por cumplir las características para realizar la parte de esta investigación con cadáveres humanos. Ayer se dieron a conocer estas instalaciones, que cuentan con varias cámaras frigoríficas para mantener y preparar los cuerpos para las pruebas y con una zona equipada con la maquinaria para simular el impacto de una persona en el interior de un vehículo a distintas velocidades y probando diferentes sistemas de retención. Esta simulación se graba con cámaras que captan movimiento en tres dimensiones y en alta velocidad, lo que permite analizar el movimiento durante los impactos y cómo afecta a cada parte del cuerpo. Es el único laboratorio en España que cuenta con un equipo como este. Ayer se mostró a ingenieros, políticos, médicos, representantes de Tráfico, de la Guardia Civil y periodistas un impacto simulado de un muñeco en un vehículo a 40 kilómetros por hora. No se mostró ningún estudio con cadáveres por razones éticas.

Los ingenieros aplican fórmulas matemáticas adaptadas a la cabeza, brazos, piernas, músculos… para saber cómo se vería afectado cada uno de estos miembros en las diferentes circunstancias de los accidentes. Los actuales sistemas informáticos y los avances en los cálculos permiten tener estos resultados en poco tiempo, cuando hace unos años costaba varios días.
Con estas investigaciones, la Universidad de Zaragoza coordina diferentes proyectos europeos. Uno de ellos estudia cómo deberían ser los vehículos del futuro, de cara a simplificar la industria de vehículos y basarla en la fabricación de módulos estándar. También, parte de estos estudios se focaliza en mejorar la seguridad infantil, de los motoristas y de las mujeres.
El Gobierno de Aragón firmó ayer en las instalaciones de TESSA en Alcañiz un convenio de colaboración para estas investigaciones por valor de 250.000 euros. Se trata de una primera fase de colaboraciones, porque podría haber más, señaló el consejero de Industria del Gobierno de Aragón, Arturo Aliaga.
