Alcañiz. Concluyendo la restauración del acueducto de El Molinillo

Las obras de restauración del acueducto de El Molinillo de Alcañiz están a punto de concluir. El acueducto forma parte del inmueble ubicado junto al camino de San Antonio de Alcañiz que fue un molino harinero en el siglo XIV y también una fábrica de hilados a comienzos del siglo XX. La DPT adquirió el inmueble para construir su sede de Alcañiz y convertirlo en un museo de interpretación del agua.
Las obras suponen una inversión de 230.000 euros de fondos públicos gestionados por la Diputación.
Las obras del acueducto se iniciaron el pasado mes de agosto y ya se encuentran prácticamente culminadas. Quedaría tan sólo una pequeña una actuación adicional que afecta a un espacio colindante y que se ha previsto financiar con la cantidad resultante de la baja de la adjudicación de las obras (más de 70.000 euros). Esta actuación pendiente permitiría mejorar la accesibilidad peatonal por el tercer arco del acueducto.
El acueducto ahora consolidado y restaurado es de sillería y presenta tres arcos de medio punto. Tiene unos 105 metros de longitud y se encuentra ubicado en el cruce con el camino de San Antonio. Las obras realizadas han dejado diáfanos los tres arcos, dos para el tránsito de tráfico rodado y uno para el uso peatonal. La conservación y restauración completa del acueducto se ha adaptado al proyecto de urbanización de la calle Morella, promovido por el Ayuntamiento de Alcañiz.
Historia de El Molinillo
El edificio de “El Molinillo” aparece citado como molino harinero a mediados del siglo XIV. Este primer molino harinero, del que se han localizado restos en la parte más baja del solar, fue ampliado o reformado posteriormente, también en época bajo medieval. En aquel momento se construyó el tramo del canal de salida de agua excavado en la roca natural y cubierto con bóveda de sillería en su zona de salida hacia el río Guadalope. Parece probable que de esta segunda fase sea también el grueso muro que separa dos de las salas recuperadas en la excavación y en el que existen dos arcos de piedra distintos. Este muro podría formar parte de la fachada principal del molino bajomedieval que seguramente se encontraría a una cota sensiblemente más baja que el molino de cubo de la Edad Moderna.
Con toda probabilidad el segundo molino harinero de época bajo medieval o de inicios de la Edad Moderna sufrió una reforma muy importante en época moderna (siglos XVI o XVII) con la construcción del acueducto y del cubo que todavía se conservan y que serían utilizados para aumentar la capacidad de molienda del molino harinero hasta finales del siglo XIX. De esta misma época datan otras estructuras como:
- La habitación o espacio anejo al cubo existente en la planta semisótano junto al cubo en su cara Este (donde pudo estar la maquinaria de moler).
- El cárcavo situado por debajo de esta habitación donde se situarían los rodeznos (no localizado con seguridad hasta el momento)
- El tramo de canal de sección cuadrangular que discurre por debajo de dos de las salas existentes en dicha planta semisótano que conectaría con el antiguo canal de salida de aguas o socaz del anterior molino harinero.
Posiblemente de finales de la Edad moderna date la fachada principal del edificio, construida con sillería, en la que se abren la puerta principal y sobre ella un amplio óculo ovalado y moldurado. El aspecto barroco del óculo y de la propia puerta principal parecen datar esta parte del edificio en el siglo XVIII o incluso con el siglo XIX.
El Molinillo fue utilizado como molino harinero hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando fue adquirido por la familia Palos y reconvertido en fábrica de hilados. La documentación confirma que, al menos durante un tiempo, a finales del siglo XIX, El Molinillo era utilizado como “fábrica de harinas e hilados”. Es decir, el salto del
molino a través del cubo proporcionaba al mismo tiempo energía hidráulica para un molino harinero y quizá para un batán. Parece posible que se conserven algunas estructuras pertenecientes a estos momentos bajo los actuales rellenos en las salas situadas en la planta semisótano todavía pendientes de excavación.
A principios del siglo XX tiene lugar una nueva transformación del edificio, con la construcción de la gran nave industrial y los edificios anejos, ampliando el antiguo molino harinero para dedicarlo exclusivamente a la producción de hilados y lanas. Es, en ese momento, cuando se instala una gran tubería metálica que conducía las aguas desde la base del cubo hasta una gran turbina conectada a unas grandes poleas y a una dínamo para producción de energía eléctrica. La mayor parte de estas estructuras y maquinaria se conservan y ofrecen un interesante valor patrimonial.
