Alcañiz. El centro joven recorre los torreones

El nuevo centro joven de Alcañiz, ubicado en el espacio de los torreones del Muro Santiago, se inauguró ayer miércoles.
Tras el acto oficial de apertura, el nuevo centro se mostró a los ciudadanos por parte de miembros del equipo de gobierno como la alcaldesa, Amor Pascual, y la concejala del área de infancia y juventud, Cristina Biel.
Los más jóvenes pasaron de actos solemnes y se lanzaron a los ordenadores y consolas y a la mesa de futbolín. Adultos y jóvenes sí coincidieron en probar los nuevos sillones, unos muy blandos y otros con forma de dado.
La rehabilitación de los torreones como centro dedicado a la juventud ha costado 700.000 euros y 70.000 más el equipamiento, contando con que parte del mismo, como ordenadores, televisión y estanterías ya formaban parte del centro anterior, ubicado en el antiguo mercado de abastos que hoy se está convirtiendo en un centro dedicado al ocio de los niños.
El nuevo centro joven tiene una sala de oficinas para el técnico de juventud y dos monitores. Junto a las oficinas hay una sala con ordenadores y consolas. Otro espacio se dedica a juegos como billar, futbolín o dardos y otra sala, más cómoda, permite sentarse a ver la tele o a concentrarse en juegos de mesa. Las salas se suceden una tras otra en un espacio largo y estrecho. Según el técnico de juventud, Emiliano Doñate, el control de los jóvenes era más inmediato en el espacio diáfano del centro anterior, pero indica que ahora estarán igualmente vigilados a través de cámaras de vídeo que hay en las distintas salas y que se controlan desde los ordenadores de las oficinas.
Al espacio el espacio que quizás sea menos juvenil se accede por una alta escalera de caracol que conduce a la parte superior de un torreón, un mirador que permite disfrutar de las vistas de Alcañiz a todo aquel que no sufra vértigo.


No está todo terminado. Falta el bar. El ayuntamiento ha sacado su gestión a concurso pero no se ha presentado nadie. La alcaldesa cree que que uno de los factores que influye en esta falta de interés es que este servicio tendrá prohibida la venta de bebidas alcohólicas.
También falta colocar, en la zona de la ribera, una serie de atracciones para hacer virguerías con el monopatín y otras dedicadas a hacer trial con la bici. Para ambas cosas faltan los permisos de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

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