Alcañiz estrena Glorieta

Sí se puede pisar el césped de la Glorieta e incluso sentarse o tumbarse en él. Muchas personas lo hicieron el pasado viernes, ocho de octubre, durante la inauguración de este parque remodelado. Otros visitantes, simplemente pasearon, opinaron y disfrutaron de la música de Concha Negra, el grupo de jazz que puso música a la apertura desde el nuevo auditorio del parque, cubierto por una concha metálica de gran resonancia acústica. No obstante, el grupo usó altavoces, puesto que el piano eléctrico que usaba así lo requería.
“No es la misma Glorieta, sino un parque urbano del siglo XXI”, así expresó su satisfacción con la remodelación Liliana Benito, concejala de obras del Ayuntamiento.
Algunos de los elementos más novedosos son el auditorio, que sustituye a la antigua pajarera, el amplio bar-restaurante, actualmente en periodo de licitación, y un nuevo parque infantil. Además la Glorieta cuenta con zona wifi, para poder conectarse a Internet gratis desde el móvil o el ordenador portátil.
La fuente de los setenta y dos caños y la amplia escalinata, ya existentes, lucían un aspecto muy limpio tras su limpieza y restauración.
Amor Pascual, alcaldesa de Alcañiz, explicó que algunas de las novedades, como las escaleras frente al auditorio a modo de gradas, habían sido sugerencias de la participación ciudadana llevadas a la práctica.
Mientras los asistentes disfrutaban de un picoteo que colocó el ayuntamiento junto al bar, Yolanda Vallés, portavoz del PP local manifestó su descontento con el edificio del bar-restaurante, opinando que “rompe la visual de la Glorieta en dos partes” y por este motivo añadió que la fuente “antes era la protagonista y ahora no lo es”. Muchos vecinos asistentes a la inauguración fueron de la misma opinión.
Poco después Andrés Abad, portavoz del PAR local manifestó su alegría por poder disfrutar ya de “un entorno cerrado durante cuatro años por inoperatividad de este gobierno”. Además advirtió de lo costoso que va a ser mantenimiento del parque durante el día a día y deseó que el mismo no fuese víctima de actos vandálicos.
Los niños, vigilados por sus padres, disfrutaron del nuevo parque infantil. Otros se trajeron la bici o motos de juguete o se introdujeron sin accesorios en los recovecos más inhóspitos de la Glorieta, como el tronco de un viejo árbol.
