Alcañiz. Humanos con bebés de cigüeña

 

No se las ha visto con bebés ajenos en el pico, pero sí cuidando a sus propios pollos. En Alcañiz hay seis nidos de cigüeñas y en, al menos, tres de ellos hay nuevos pollos.
El pasado fin de semana algunos de estos pollos fueron marcados con pulseras identificativas, una tarea que trabajadores del departamento de medio ambiente del gobierno de Aragón realizan cada año en diferentes poblaciones aragonesas. Y no sólo lo hacen con cigüeñas, sino con muchos tipos de aves.
Las tareas realizadas en Alcañiz se centraron en tres nidos: el del hospital, la iglesia del Carmen y la iglesia Santo Domingo.
Según explica Javier Escorza, coordinador del departamento de medio ambiente, se colocan dos pulseras en las patas de los pollos. Una de ellas, metálica, sirve para facilitar el estudio de las migraciones. Otra de PVC sirve para controlar a las cigüeñas en su día a día. Esta segunda pulsera lleva letras grandes que permiten identificar a las aves a distancia mediante prismáticos.
Las pulseras se colocan cuando los pollos son todavía inmaduros y no vuelan. En este caso los pollos tenían poco más de un mes. Las cigüeñas comienzan a volar a los cincuenta y cinco días, aproximadamente.
Además, los trabajadores observan si los nidos están bien asentados y no hay peligro de que parte de éstos se desprenda y caiga a la calle o de que la zona donde se ubican se deteriore o existan otro tipo de problemas.
En el caso del nido del hospital se va a tener que actuar cambiándolo de lugar, ya que las cigüeñas lo construyeron en la salida de humos.
Las cigüeñas migran a Senegal para el otoño y vienen a España en primavera, como dice Javier Escorza recordando un dicho popular “en San Blas la cigüeña verás”. Sin embargo hay cigüeñas adultas que ya tienen la vida bien resuelta en España, como es el caso de algunas alcañizanas y permanecen en su tierra aprovechando que los humanos nos hemos modernizado y concentramos desperdicios en vertederos, que les sirven para comer en invierno, cuando apenas se dejan ver los insectos y reptiles de su menú normal.
El inconveniente de esta alimentación moderna y de su vida en la ciudad es la contaminación. Cuando se les colocan las pulseras se les extrae sangre para analizar. De esta manera se controlan no sólo los índices de contaminación de las aves, sino también los medioambientales.  

  
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