Alcañiz. Malikian el virtuoso

Los afortunados que pudimos ver nuevamente a Ara Malikian en Alcañiz pudimos disfrutar de un viaje cultural a través del recorrido de la música gitana desde India hasta España. También pudimos reírnos con las anécdotas que iba contando en la presentación de cada tema, resultando una especie de club de la comedia breve, musicado y fresco.  Además disfrutamos con su virtuosismo en el arte de tocar el violín.

Acompañado de otro violín, de un contrabajo, de una guitarra y en algún tema de percusión, con sólo estos instrumentos Ara Malikian y sus compañeros de escena fueron llenando de notas musicales no sólo el anfiteatro alcañizano, sino todo el cerro Pui Pinos. Sorprendía escuchar tanto y tan bueno de tan pocos.

Su espectáculo musical está basado en un recorrido de la música de origen indio que fue influyendo en todo su recorrido hasta llegar a España. Pero Malilkian no se conformó con eso, sino que además llegó a Argentina para tocar un tema de fusión entre la música zíngara y el tango.

Sublime resultó la interpretación de “La danza del sable” de Aram Jachaturián, un georgiano de origen armenio, al igual que Malikian que es libanés de origen armenio. Y magnífica la introducción en la que explicó cómo Aram Jachaturián era un admirador de Salvador Dalí. Consiguió una entrevista con el pintor. Se trasladó en un largo viaje hasta su residencia de Cadaqués. Cuando llegó se le hizo esperar más de tres cuartos de hora. Finalmente sonó la música de “La danza del sable” y a sus sones Salvador Dalí salió delante de él “en pelotas” danzando sobre un palo con cabeza de caballito de madera. Cuando acabó la pieza acabó la entrevista y Aram Jachaturián nunca más volvió a hablar de, su hasta entonces admirado, Salvador Dalí.

Se rió y nos hizo reír con los formalismos pedantes de la música clásica que titulan a las obras “como rapsodia 127” sin saber qué es una rapsodia ni a qué corresponde el número 127. Se hizo cómplice del público y a un tema lo título rapsodia de Alcañiz, pero haciéndonos saber que en la próxima población que estuviera cambiaría el nombre de Alcañiz por ella. La próxima población es hoy mismo en Noruega.

La cita de Malikian con Alcañiz se va repitiendo en el tiempo. Ni él mismo recordaba si habían sido tres o cuatro las veces que había estado en Alcañiz. Como habrá una próxima cita, los que no estuvieron, que vayan reservando sitio porque sería imperdonable no tener la ocasión de disfrutar con este virtuoso genio del violín y la comunicación.

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