Alcañiz. Se tira el bar y se planta un rosal

“Malo será que no tire” dice Gloria, una vecina de Alcañiz, refiriéndose al rosal que va a plantar en el lugar donde hoy se encuentra el nuevo bar de la Glorieta de Alcañiz. Su marido lleva desde esta madrugada demoliendo el edificio que para Gloria “no es un bar sino un muro que tapa la fuente de los setenta y dos caños”.
“Mi marido pensaba quitarlo piedra por piedra, para emplear los bloques en el masico, pero ya le falla la vista y los cantos no le salen rectos”, asegura la vecina.
No han pedido permiso al ayuntamiento porque “uno ha de hacer aquello que desea por sí mismo siempre que disponga de los medios y, mi marido tenía la excavadora, yo he puesto las ganas y el chito de rosal”.
A las doce pararán para almorzar y luego seguirán con la labor hasta que oscurezca.

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