Alcañiz. Un guía se gana el silencio de los humanistas
El viento aireó ayer a los humanistas, que dejaron un rato las charlas que componen el V Congreso Internacional de Humanismo para visitar, con un guía, algunos de los lugares emblemáticos de Alcañiz.
Al medio día conocieron la iglesia Santa María la Mayor y los pasadizos subterráneos.
Atentos, los eruditos, escucharon la información que el guía aportaba sobre la ciudad, la iglesia, las capillas, las pinturas góticas…
Algunos rostros reflejaron asombro o lo que parecía cierta desconfianza cuando se les dijo que uno de los retratados en las pinturas medievales de la iglesia sujetaba un frasco con orina para analizar.
Antes de la visita a la iglesia, cuando el grupo de humanistas aumentaba en la plaza a medida que subían nuevos por la Calle Mayor, buscando el lado del sol para paliar los efectos fríos del aire, Aires Augusto Nascimento, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Lisboa, tiene ganas de hablar. Su ponencia fue el pasado martes, se titulaba “Humanismo, una actitud, más que un momento en la historia”. La impartió en portugués y, este idioma no ocasionó que asistiese menos público a esta charla que a las demás, afirma Aires, “hubo el normal”. Sin embargo, unos textos proyectados en una pantalla, también en portugués, ayudaron a seguir la ponencia.
Aprovechamos la ocasión para preguntarle su opinión sobre la educación actual en las aulas: “se encuentra en estado crítico” asegura, “hay que reinventarla”. Aires Augusto opina que hoy en día la televisión tiene mucho poder, “es una fábrica de ilusiones”. Y esto, indica, influye en la educación y la economía.
Salen de la iglesia y la tierra se engulle a todos los visitantes excepto a una mujer que padece claustrofobia: los pasadizos subterráneos exponen antiguas vasijas, capiteles, una nevera y un vídeo explicativo.
Por la tarde visitaron el Castillo de los Calatravos y, quien quiso, el espacio de historia “Atrivm” por su cuenta.
Continúan las ponencias y comunicaciones hasta el próximo viernes en el Palacio Ardid, el Teatro y la Casa Parroquial. Están abiertas a todo el público.


