Alcañiz. Un riesgo para la salud


La rotura de las tuberías de fibrocemento pone en riesgo la salud de trabajadores y viandantes que transiten por la zona donde se produzcan las mismas.
Las obras de la avenida Maestrazgo dejan actualmente a la vista tuberías que presentan no solo roturas antiguas, producidas por el tránsito de vehículos pesados, sino actuales, derivadas de las obras que se están llevando a cabo para sustituir las tuberías viejas de fibrocemento por nuevas de fundición.
Según la Secretaria de Salud Laboral de Comisiones Obreras en Teruel, Caridad Belanche, “los trabajadores deben ir protegidos y la empresa responsable de las obras tendría que proteger la zona”.
Las tuberías de fibrocemento contienen amianto, un material que tiene prohibida su producción en España, debido a que es altamente cancerígeno, pudiendo provocar cáncer de pulmón o de abdomen y otras enfermedades que afectan a los pulmones si sus fibras son inhaladas. Las fibras se desprenden en caso de rotura del material pasando al aire o al agua.
Como explica Caridad Belanche, no existe riesgo “mientras no se toquen”, el problema surge cuando se rompen.
Las roturas se producen actualmente en Alcañiz, como consecuencia de la obra, dejando a la vista tramos de tuberías fracturadas derivadas de los trabajos y siendo evidente que uno de los tubos antiguos ha sido cortado expresamente para poder cavar la zanja por la que irán las nuevas tuberías. En este caso las partículas van al aire pudiendo ser inhaladas por trabajadores y viandantes.
Por otra parte, las tuberías de fibrocemento que han sufrido y pueden seguir sufriendo roturas en otras partes de la ciudad, por el tránsito de vehículos, desprenden las partículas de amianto en el agua que circula por ellas. Agua de boca.
Según indica Marc Gay, técnico especializado en higiene industrial y licenciado en ciencias ambientales, los tramos de tuberías rotas que permanecen al aire en la obra “deben estar encapsulados con plásticos” para evitar que las fibras vayan al aire. Según el técnico, en el caso de que haga viento, la propagación de las fibras es mayor y, en cualquier caso, “es necesario control”.
Según explicó la directora de la obra de la avenida Maestrazgo, Pilar Fiteni, las tuberías viejas no se van a retirar, las nuevas se están colocando de manera paralela. Según Fiteni las viejas se encuentran a unos cuarenta centímetros de profundidad y no a un metro como sería lo conveniente. Al estar las tuberías viejas a poca profundidad, que se rompan por el tránsito de vehículos es más fácil.
Marc Gay considera que lo conveniente sería retirar las viejas tuberías, labor que encarecería la obra, y no dejarlas. Pero incluso si se dejan, según considera el técnico, las tuberías de fibrocemento deberían protegerse mediante un cajetín de hormigón para evitar que, tras posibles roturas, las fibras de amianto se desprendan. En caso de que se retire material de fibrocemto debe trasladarse a vertederos controlados.
La directora de la obra indicó a este medio de comunicación que las tuberías viejas no se están protegiendo, sino que se dejarán tal cual están.
Por otra parte, según indica la ley, la empresa que realice trabajos como los de la avenida Maestrazgo, en los que se está en contacto con amianto, debe ser especializada y estar obligatoriamente inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto. Esta inscripción se realiza en el Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral del Gobierno de Aragón. Además la empresa debe elaborar con anterioridad a la obra un plan de trabajo que tiene que ser aprobado por la autoridad laboral.
Si la empresa está registrada o no es un dato que esta entidad pública considera confidencial.
