Alcañiz. Universitarios alimentan su espíritu crítico

Aragón, al sur del Ebro tiene calvarios, más plazas de toros o muchos más yacimientos ibéricos que al norte. Hay otras muchas diferencias basadas en la tradición entre estas dos partes del territorio, diferencias que hoy en día no van en aumento porque, actualmente, lo que se hace en Alabama, lo imitamos en Aragón, después de verlo en la tele.

Así resumió el profesor Agustín Ubieto la primera lección de la Universidad de la Experiencia en Alcañiz, que impartió ayer en el teatro y que se titulaba “¿Existen dos Aragones?”. Lo hizo de manera amena, abierta, cercana y con toques de humor, acompañando la charla de una proyección visual.

“Posiblemente sea la lección más inútil que hayáis oído en vuestra vida”, porque se trata de “algo que lleváis dentro”, dijo el profesor a sus alumnos, refiriéndose al patrimonio aragonés.

Lo que Agustín pretendía con su charla era que los alumnos relacionasen y sacasen conclusiones a modo de “pilates mental”. Y, sobre todo, lograr uno de los principales objetivos de la Universidad de la Experiencia: alimentar el espíritu crítico.

Este curso, dirigido a personas mayores de 55 años y a jubilados, cuenta en su sede de Alcañiz con 40 alumnos, una cifra muy buena, según indicó el director de la Universidad de la Experiencia, y que se espera que aumente en cursos sucesivos.

Los alumnos tienen estudios muy dispares, desde primarios hasta universitarios, aunque no es necesario tener ningún estudio previo para estar matriculado.

La Universidad de la Experiencia, cuya única sede en la provincia de Teruel es la de Alcañiz, depende de la Universidad de Zaragoza y se desarrolla paralelamente a un curso universitario. Los temas que se imparten son muy variados: “Comprender los medios de comunicación”, “El papel de los ejércitos”, “Ingeniería básica de ayer y hoy”, “Las artes fuera de Europa”, “Aprender a ser feliz: el manejo de las emociones” y “Derecho Civil aragonés en el S. XXI”, además de diferentes conferencias de carácter público, como la que Agustín Ubieto impartió ayer.

El curso tiene su sede en el Liceo, aunque se presentó en el Palacio Ardid y se inició ayer en el teatro.

 

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