Por los difuntos. VÍDEO

Tumbas muy antiguas también fueron adecentadas. Alguna azada hizo falta para acondicionar el terreno donde se erguían lápidas en forma de cruz. Ayer, día de Todos los Santos, los vivos recodaron especialmente a sus muertos visitándolos en el cementerio y dejando junto a las lápidas flores, palabras, lágrimas o recuerdos.
El recuerdo de los difuntos se llevó mejor ayer con los dulces típicos que ahondan en la parte más explícita de la muerte, recreando los huesos con su túetano. En las pastelerías se vendieron muchos huesos de santo y panellets.
Antiguamente, la noche del uno al dos de noviembre se tenía la costumbre de pasar la noche despierto con los amigos en casa para velar a las ánimas. Existe la creencia, posiblemente de origen celta ligada a la festividad del Samain, de que las almas pueden visitar esa noche las casas de sus familiares y amigos. Muchos pasaban miedo. En algunas casas de Alcañiz todavía se sigue dejando la luz encendida toda la noche para guiar a las ánimas.

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