Los ramos y las tormentas

Muchos bajoaragoneses sujetaron ayer ramos de olivo o adornadas palmas mientras caminaban en procesión delante y detrás del paso de la Burreta o de la imagen de Jesús entrando en Jerusalén.

Con ropa nueva o elegante se recorrieron varias calles celebrando el comienzo de la Semana Santa.

El ramo, tradicionalmente de olivo, se ponía antiguamente en las ventanas y los balcones para espantar las tormentas y las brujas.

En Ráfales los matrimonios del año se encargaban de preparar los ramos para todos los vecinos. En Andorra y en Valjunquera los ramos se quemaban y con el fuego se encendían las velas de los feligreses y cuando éstas se apagaban, servían para alejar tormentas. En La Mata de los Olmos se quemaban los ramos en casa cuando había tormenta.

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