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El pavimento de la plaza de España de Alcañiz se convirtió en un lienzo durante una de las actividades infantiles de las fiestas patronales. Decenas de niños plasmaron con tizas de colores sus variadas creaciones. El sol, el hogar o un ratón con personalidad fueron algunos de los protagonistas de su arte.

Muchos mundos diferentes se mezclaron con confeti la noche de las carrozas, en plenas fiestas alcañizanas.
La solemnidad de las carrozas de las Reinas contrastó, como es habitual, con los disparatados ambientes creados por los peñistas.
Antiguas culturas, un enorme gorila, el monstruo del lago Ness o los bares enterrados en Alcañiz fueron algunos de ellos.

María Díaz, una vecina de la calle La Cueva de Alcañiz es la encargada de engalanar su fachada y de colocar en su portal el altar con la imagen del Santo Ángel Custodio. Es el patrón de Alcañiz y se cuenta que se apareció justo en ese portal. Vecinas de esa calle también cuentan que junto a ese lugar cayó una bomba durante la guerra y no explotó o que a un hombre se le devolvió la capacidad de andar, milagros que se atribuyen a ese santo, al igual que la protección de la ciudad, por lo que se vincula a la labor de la Policía Local, cuerpo que saca a hombros, en procesión, a otra imagen del Custodio.
Justo antes de que la procesión llegase a su altar de La Cueva, otra vecina recordaba que cuando era pequeña la calle se decoraba con hojas de chopo que se iban a buscar a la ribera.

"En alegre romería hemos subido a Pueyos para pedirle a la Virgen que vele por nuestro pueblo". Es el resumende la tradicional ofrenda de flores a la patrona de Alcañiz, en su día de fiesta, a través de una de las jotas que ha interpretado El Cachirulo.
Tras un temprano desayuno en la plaza de España, gigantes, cabezudos, comitiva, Reinas y demás romeros se han dirigido a la ermita de Pueyos, donde tras la misa aguardaba un nuevo almuerzo.

Las Reinas de las Fiestas de Alcañiz se presentaron en la tarde noche del pasado sábado en la plaza de España. El acto, entrante de las fiestas patronales, que se celebrarán del 7 al 12 de septiembre, incluyó un homenaje al centenario Miguel Perdiguer, que fue médico y todavía es fotógrafo. En perfecto estado de salud, cuando subió al escenario, Perdiguer preparó su cámara y se la entregó al alcalde para que le tomara una foto con su galardón, un reloj.
También se reconoció el medio siglo de la asociación El Cachirulo “Teresa Salvo”, cuyo presidente se encargó de dar el pregón, el cual dedicó, por Salvo, “a la mujer”.
Las actuaciones musicales corrieron a cargo de la banda y el coro de la Unión Musical Nuestra Señora de los Pueyos, el grupo folclórico Malandía, Bordón Negro, El Cachirulo y la escuela de danza de José Antonio Pedrós.

El acto de recepción de los alcañizanos ausentes, habitual en las fiestas patronales, contó con la actuación del grupo de jota de la Asociación El Cachirulo, que celebra este año su medio siglo. Sus jotas estuvieron dedicadas a Alcañiz, a los ausentes y al cambio de fechas de estas fiestas: "al concejal", "pa que se entere que las fiestas de Alcañiz siempre son del 8 al 13".

Los mejores deseos para estas fiestas fueron arrojados por las Reinas desde la plataforma del Ayuntamiento a las numerosas personas que acudieron a la plaza de España en el primer día. Cohetes, gritos de ¡viva las fiestas!, gigantes y cabezudos, la musica de la Unión Virgen de Pueyos y la de la charanga A todo ritmo fueron los ingredientes con los que se guisó el comienzo.
