Obituario: Nacido para amar a Santolea
Nacido para amar a Santolea. Este podría ser el titular de este obituario o el epitafio que describiría a José Aguilar Martí en el punto final de su larga vida.
José Aguilar Martí fallecía el pasado 9 de Julio en Barcelona, ciudad a la que, como muchos santoleanos, se vio obligado a emigrar dejando Santolea, su querido pueblo ubicado en el corazón de ese Maestrazgo que tanto hechiza a quien lo conoce.
La construcción del pantano que lleva su nombre ya en 1932 había inundado las mejores huertas y masías del pueblo y obligado, en consecuencia, a algunos de sus propietarios a emigrar a Alcañiz y a Mas de las Matas. Este hecho marcó la infancia feliz de José y de sus paisanos en los años 40. Ahí empezó la inquietud y la tristeza de un pueblo que empezaba a cerrar puertas. Después llegaron los años 60 de la emigración masiva a Cataluña en busca de una vida mejor. José y su mujer, Josefina, decidieron aprovechar la oportunidad de un trabajo en Correos en Hospitalet de Llobregat e iniciar una nueva vida tan diferente a la que dejaban atrás. Eso sí, con el corazón siempre volcado en su pueblo natal, en sus recuerdos, en sus amigos y en sus familiares.
Una fecha marca la agonía de este pueblo: 1970 es el año en que abandona Santolea la última familia. La CHE expropia los terrenos donde se ubicaba este pueblo y decide dinamitarlo con unos argumentos inútiles y perversos. Nunca el pantano ha llegado a inundar ese espacio ni lo hará nunca dada la altura sobre la que se asentaba Santolea.
Todavía es posible ver, en estado ruinoso, varias de sus casas y el espectacular calvario, único en la provincia, recientemente mancillado. Si este “crimen de Estado”, como lo calificó el escritor Julio Llamazares, no se hubiera ejecutado, ahora Santolea sería como muchos pueblos despoblados que han sido arreglados por sus antiguos pobladores y descendientes y que puntualmente los visitan en vacaciones.
Ante este panorama apocalíptico, José Aguilar Martí decidió dedicar todo el tiempo libre de su vida a mantener el recuerdo y la memoria de su amado pueblo: recogió datos históricos para difundirlos a cuantas personas se lo pidieran, nos dio a conocer a muchos descendientes de Santolea el árbol genealógico desde finales del siglo XVIII.
(Eternamente agradecida, José). Contactó con familias originarias de Santolea que residen actualmente en Argentina, Brasil, Filipinas, Panamá y Francia. Un hijo de estas familias fue condecorado en Francia, como héroe nacional, por encabezar el batallón español que liberó París en la Segunda Guerra Mundial.
José siempre fue ese hombre bueno, generoso, inteligente y dispuesto a ayudar con pasión a todo aquel que quisiera mantener vivo el recuerdo de Santolea.
Toda su labor de investigación histórica y sociológica de Santolea queda para la posterioridad en el libro “Santolea Existió”, presentado en Más de las Matas el 20 de agosto de 2021.
En este libro es también fundamental la gran aportación fotográfica de Miguel Perdiguer Aguilar y la testimonial de José Daniel Gil Guillén, ambos santoleanos también. Junto a ellos, el libro se completa con las entrevistas a santoleanos que realizan Susanna Anglés y Laura Berne.
El apoyo incondicional de José Aguilar, junto a Miguel Perdiguer, José Daniel Gil y Enrique Royo, hizo que un grupo de jóvenes continúen la heroica labor de visibilizar y preservar ese sentimiento de amor por Santolea. Así se fundó en 2010 la asociación “Santolea viva”. Desde entonces esta asociación lleva a cabo una actividad continua y valiosa. Tiene en sus proyectos varios objetivos que José aplaudiría con enorme alegría: el puente del cañón, el calvario, el cementerio y un parque de la Memoria que se ubicaría en las ruinas de Santolea.
José, tu legado pasará a la historia de esta tierra hermosísima, tan querida por ti, y tu recuerdo será imborrable. Tu deseo se cumplirá: “Quiero que las generaciones futuras sepan que Santolea existió”.
José, descansa en paz entre esas montañas tan mágicas que van desde el barranco Gómez hasta el Picacho del Morrón, donde siempre fuiste feliz. Hasta siempre, con todo nuestro cariño y agradecimiento.
