ENTRE ENFADADA Y ASQUEADA

Que se siga negando la existencia de la violencia de género, machista, patriarcal o vicaria a estas alturas de la película, me tiene entre enfadada (mucho) y muerta de asco.

Que muchas de las personas que niegan esta violencia sean mujeres es algo que nunca podré entender, porque en algún momento de nuestra vida TODAS hemos sufrido un ataque de estos. Nos han intimidado por la calle, nos han insultado o nos hemos sentido ninguneadas en el trabajo, en casa, o en cualquier ámbito de la vida.

Que representantes políticos se separen de una pancarta reivindicativa contra la violencia machista, porque dicen que la violencia no tiene género (por eso mueren asesinadas por HOMBRES la cantidad insufrible de mujeres que cada día vemos en la prensa), u otros especímenes masculinos echen la culpa de lo que les pasa a las propias mujeres, por ser infieles (????), poco sumisas, no saber estar en su papel de madres abnegadas y esposas dóciles y que cuando se reivindica igualdad, si, IGUALDAD, no superioridad, nos llamen feminazis es violencia machista

Falta mucho para que cuando vayamos las mujeres por la calle a la hora que nos de la gana, no tengamos que ir mirando a todos lados, que en las calles oscuras no tengamos más riesgos que el de tropezar en un adoquín que sobresalga, que una discusión de tráfico con un hombre, no acabe con un “puta”, “gorda” o “vete a fregar”. Que las discusiones sobre cualquier tema no acaben con una “cállate que de esto no sabes”, un “aquí mando yo que soy el hombre” o un “¿pero tú que te han creído, que puedes mangonearme a mí, que soy un tío?

Mientras las mujeres que salen en la televisión o prensa, sean juzgadas por cómo van vestidas o peinadas, no por sus logros políticos o laborales, no habrá igualdad.

Para algunos, los manuales de la buena esposa, publicados durante el franquismo, en los que se decía que había que estar mona siempre, dispuesta, con la casa arreglada, la cena hecha, los niños acostados para que no molestasen al pater familia, calladas y sumisas, sin opinión y sin derechos, están aún en uso. Aún nos consideran el descanso del guerrero. Lo que no se han enterado, es que nosotras libramos nuestras propias batallas, no necesitamos valedor, ni caballero de brillante armadura, ni príncipe azul que nos rescate


Imprimir   Correo electrónico

Otros artículos de opinión