El día 9 se acaba el estado de alarma. La teoría es que volvemos a la normalidad. Pero la realidad es que la situación sigue siendo anormal.
Seguimos en pandemia, y si relajamos las medidas de seguridad ya sabemos lo que pasa (navidad, fiestas, puentes…)
¿Seremos capaces de seguir teniendo unas actuaciones cívicas y responsables sabiendo lo que nos jugamos?
Demostrado está que una parte de la población se pasa por el arco del triunfo las normas, les importan los demás (y ellos mismos) nada o menos. Necesitan reunirse, beber, comer, cantar sin restricciones. Dicen que es por libertad… Yo por libertad entiendo otra cosa, como tener trabajo, una cama de hospital público y de calidad cuando la necesito, atención primaria, atención temprana para los niños que la necesiten, escuelas públicas y de calidad, buenas carreteras para poder desplazarme, trenes que no parezcan sacados de las pelis del oeste, atención a los dependientes, salarios dignos que permitan vivir, ayudas a los desfavorecidos, viviendas sociales… en resumen, condiciones de vida dignas para todos.
Espero que seamos juiciosos, sigamos manteniendo las medidas de seguridad aunque ya nos dejen más libertad, y que vayan vacunando cuanto antes a toda la población para salir de esta pesadilla de una vez.
¿Y AHORA, QUÉ?
Pilar Batanero
