El primer Congreso de Regadíos defendió en Alcañiz los proyectos agrícolas de la provincia
El teatro de Alcañiz albergó este jueves el primer Congreso de Regadíos, organizado por Caja Rural de Teruel con el lema “Agua – Vida – Desarrollo” y el objetivo de destacar, con un enfoque didáctico, las virtudes de los proyectos que se desarrollan a lo largo de las más de 30.000 hectáreas de regadío que se están gestionando en la provincia de Teruel.
El congreso se programó con ponencias a lo largo de la mañana y la tarde para tratar temas como la importancia de la agricultura y la ganadería como base de la alimentación cotidiana, la necesidad de garantizar el futuro de la Cuenca del Ebro, proyectos sociales como el de la trufa de Sarrión, los proyectos actuales de los regantes usuarios del agua del Guadalope o la aportación de agua del Ebro para el déficit de su margen derecha.
Además, preparó dos mesas redondas: una conversación entre regantes y otra sobre la innovación y la transformación del sector primario en el siglo XXI.
David Gutiérrez, director general de Caja Rural de Teruel, explicó que “hemos querido generar la asistencia de todos los agentes sociales de la provincia: cooperativas, administración pública y comunidades de regantes, porque creemos firmemente en todos los proyectos que se están desarrollando en la provincia y más concretamente en el Bajo Aragón. Son más de 30.000 hectáreas las que se están proyectando en regadío y creemos que este congreso va a servir para ser una referencia de todo el sector agroalimentario”.
El presidente de la Federación de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Ebro, Javier Berdejo, quiso dejar claro que “si no hay regadío, para los agricultores es muy difícil producir hoy en día cualquier tipo de alimento. Y dentro del regadío debemos seguir modernizándonos y, sin ningún tipo de complejo, seguir haciendo embalses”. Recordó que el agua “es cada vez un recurso más crítico. Cada vez llueve menos, pero cuando llueve lo hace de forma más intensa” y consideró, por ello, que “debemos crear embalses para regularlo”.
Al congreso asistió Joaquín Juste, presidente de la Diputación Provincial de Teruel, quien recordó que “la agricultura en la provincia supone entorno al 6,8 por ciento del Producto Interior Bruto, pero si sumamos la agroindustria estamos en un 16 por ciento. Tener regadío es garantizar cosechas y productos de calidad”.
El evento abrió con la ponencia “¿Comer sin agricultores ni ganaderos? Crónica de un desvarío Europeo”, a cargo del ingeniero agronomo Manuel Pimentel, que fue Ministro de Trabajo entre 1999 y 2000, para quien “la alimentación nos salió muy barata durante varias décadas y la sociedad europea, en general, se despreocupó de ella y, por lo tanto, de la agricultura”. Consideró que “gran parte de los europeos queremos el campo para pasear y nos molestan, cuando salimos, los tractores, los regadíos, las granjas…”, pero, subrayando la importancia de la producción de alimentos, abogó por “buscar un equilibrio entre la sostenibilidad, que es necesaria, positiva e imprescindible, con una producción que garantice una alimentación sana, sostenible y a un precio razonable”. Por otra parte, remarcó que “los regadíos son positivos, son buenos, no son malos. Nos han querido quitar los regadíos y estos años han sido de una lucha tremenda”.
