Opiniones

Faltas de ortografía

Confieso que soy asiduo al facebook y que suelo navegar por él con frecuencia. Hay “amigos” y grupos que publican noticias, artículos y fotografías interesantes.

Y siempre se aprende algo nuevo, lo cual es de agradecer. Quizá sea deformación profesional pero no puedo evitar dejar de fijarme en la cantidad de faltas de ortografía que se cometen. Como lector, me producen una impresión molesta y enervante. En ocasiones, no desisto de señalarles el fallo. Y si solo fuera la gente, digamos, corriente y de a pie quien las perpetrara, todavía habría una cierta excusa. Lo grave y penoso es que se publiquen en los medios de comunicación que se supone -o ¿es mucho suponer?- deberían ser ejemplo de un correcto escribir pues es parte de su trabajo. Esto no sucede, únicamente, en la prensa gráfica, también en las televisiones se cuelan yerros gramaticales y ortográficos que hieren la sensibilidad lingüística del espectador y no ayudan al buen uso del lenguaje.

Las faltas de ortografía reflejan el nivel cultural de la sociedad y, en consecuencia, la capacidad crítica de la ciudadanía. ¿Dónde quedaron los tiempos en que las faltas de ortografía bajaban la nota o podían hacerte suspender un examen? A menos exigencia, menor esfuerzo. Y es que las víctimas de la LOGSE han llegado ya a la universidad lo que se advierte en los exámenes, incluso en los de oposiciones para la docencia.

El uso del corrector ortográfico y gramatical en los dispositivos electrónicos –que no siempre se sabe utilizar adecuadamente- hace que se preste menor atención y, en consecuencia, los errores vayan in crescendo. Por otra parte, los whatsApps y mensajes telefónicos en los que, sobre todo la juventud, escribimos mediante abreviaturas contribuyen a rebajar la calidad ortográfica y a empobrecer el vocabulario ya de por sí bastante mermado. Y es que se lee poco y se consulta menos el diccionario; y el ir siempre con premuras impide que repasemos los textos y los corrijamos. Ya no se da importancia a escribir con propiedad. Un documento, un correo electrónico, un mensaje o un comentario con faltas de ortografía tira para atrás y desmerece al autor; y más, cuando se trata de asuntos oficiales o de relevancia. Como decía Blunicorn: La hache es muda pero si la usas incorrectamente, habla mal de ti.”

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