Tenemos unos políticos que no nos merecemos. Valen por dos, por tres y algunos, puede que por más. Tienen doble, triple e incluso múltiple personalidad. Ya lo explicó Carmen Calvo de nuestro presidente. El Pedro Sánchez, jefe de la oposición, no tiene nada que ver con el Pedro Sánchez, jefe del ejecutivo. Y tampoco tendrá nada que ver con el Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, o el Pedro Sánchez, marido de Begoña. Según de quien se trate, su opinión puede variar. Es decir, los políticos mismos reconocen que no son de fiar.
Esta bipolaridad se patentiza, esencialmente, entre su estancia en la oposición y cuando disfrutan del poder. La gente se olvida fácilmente pero las hemerotecas quedan. Como cada comienzo de año, nos hemos visto sorprendidos por aumentos de precios e impuestos, no solo para los ricos sino para toda la población. La subida ha afectado, sobre todo, a la electricidad y al gas. Y en plena ola de frío y nieve y dificultades económicas. Todo lo que ofrecían y criticaban desde la oposición se lo ha llevado el viento. La culpa, entonces, era de Rajoy y del PP, cómplices de las eléctricas y de los poderosos. Ahora, el aumento se debe a la ley de la oferta y la demanda.
A mayor demanda, incremento de los precios. Ex-altos cargos de los grandes partidos participan en los Consejos de Administración de dichas compañías con unos sueldos más que suculentos.
I
Incluso Podemos ha colocado en Enagás a un asesor, para mayor sarcasmo, firmante de un manifiesto contra el gas. Al fin y al cabo, ya son casta.
Bruselas también tiene su parte de culpa al impedir -dicen- rebajar el IVA de la luz; de los más elevados de Europa. Lo mismo ocurrió con las mascarillas. Al final, disminuyeron el IVA al 4% pero, únicamente, para las quirúrgicas. La Unión Europea nos debe tener inquina pues otros países sí lo han reducido. Nos toman por bobos pero si mentir les beneficia y les sale gratis ¿para qué van a cambiar? La ministra de Igualdad se ha desmarcado del resto del Gobierno, echando la culpa al PSOE. Podemos, con solo 35 escaños, carece de fuerza suficiente para imponer su programa. En cambio, Echenique, contradiciendo otras declaraciones suyas, rechaza bajarlo pues ello perjudicaría al Estado al menguar sus ingresos. Hay que mantener al Gobierno más concurrido desde Suárez, a los cientos de asesores, maquilladoras ministeriales, asistentes regios, chiringuitos y demás mamandurrias. Ande yo caliente aunque se hiele la gente.
