El Ayuntamiento de Foz Calanda reclama una nueva escuela ante las deficiencias de la actual
El Ayuntamiento de Foz Calanda solicitó al Gobierno de Aragón el pasado 14 de febrero la construcción de una nueva escuela para poder atender las crecientes necesidades de alumnos y profesores.
Al colegio de Foz Calanda acuden un total de 17 alumnos, entre los que cursan Infantil y los de Primaria. El año pasado eran alrededor de 25, pero parte de ellos han pasado este curso al instituto.
Son muchos alumnos para un pueblo que tiene aproximadamente 280 habitantes, indica su alcalde Xavier Tarzán, y las instalaciones actuales se han quedado pequeñas, no satisfacen las necesidades de los escolares y las demandas del profesorado.
El centro carece de servicio de comedor porque no tiene salón para ello, requiere de aula específica para el servicio de “madrugadores”, almacén y comparte espacio con alumnos de la escuela de adultos. Hay cuatro familias del municipio que han matriculado a sus hijos en Calanda, donde sí hay servicio de comedor.
Por otra parte, requiere más potencia eléctrica, cambiar el cableado, y su emplazamiento hace que sea inviable la instalación de una caldera de gas, por lo que la calefacción, pese a contar con 16 kilowatios de potencia eléctrica, debe ser de luz.
El colegio, una construcción antigua, se ubica junto a un barranco y su ampliación es imposible, destaca el alcalde, señalando como emplazamiento ideal para la construcción del nuevo centro un solar de la calle Chorredor. “Los alumnos estarían justo al lado del pabellón y del polideportivo, y alejados de la iglesia, pues actualmente, cuando hay funerales, desde las clases pueden ver el paso del difunto y el trance de los acompañantes”.
Poder tener a disposición este solar para construir un nuevo centro no ha sido tarea fácil, los trámites comenzaron hace dos años, indica el alcalde, y ha tenido que modificarse el Plan General de Urbanismo para que los terrenos pasen a considerarse “zona escolar”.
En el nuevo emplazamiento, podría trasladarse la guardería, el aula de adultos y el colegio con almacén, comedor y sala de “madrugadores”. Además, hay toma de gas, lo que solventaría los problemas actuales de calefacción, argumenta Tarzán.
Actualmente el municipio dispone de seis viviendas municipales, tres de las cuales se destinan a nuevos pobladores. “La población crece porque ofrecemos bonificaciones a nuevas familias con niños. Los primeros dos años les rebajamos el alquiler a la mitad, por lo que les sale por unos 80 euros al mes”. La disponibilidad de las otras tres viviendas está a la espera de una subvención del Instituto de Transición Justa, explica Tarzán, por lo que también podrán ofrecerse para el mismo fin.
