Noticias

Suso se compromete a frenar el vandalismo

Saltos encima de los coches, retrovisores arrancados, puertas, persianas, cortinas o botellas rotas, árboles y plantas maltratadas, mobiliario urbano destrozado. El panorama que se encuentran algunos vecinos al despertarse muchos sábados y domingos por la mañana es en ocasiones desolador.

Principalmente el vandalismo nocturno y de madrugada en Alcañiz afecta al cabezo Pui Pinos, la calle y plaza San Pedro y la calle Pueyos.

Vecinos consultados sienten impotencia y tienen miedo a represalias, por eso evitan enfrentamientos. Aunque algunos de ellos han intentado disuadir a los vándalos con buenas palabras, se han llevado malas contestaciones e incluso, el pasado fin de semana, uno de los vándalos arrancó un retrovisor delante de varios vecinos al decirle estos que no rompiese el coche.

Una de las prácticas más habituales es saltar sobre el capó de los vehículos  aparcados en la calle San Pedro desde la subida Encomienda.

Un vecino de la zona piensa incluso en irse de Alcañiz. Está desesperado porque este tipo de actos se repiten casi todos los fines de semana. Ya no sabe dónde aparcar el coche para que no se lo destrocen y está harto de encontrarse suciedad u orín junto a su puerta. Le duele tener que invertir dinero en los arreglos y no quiere defenderse, porque “si te defiendes, la pagas tú”, dice.

“A la gente le cuestan dinero las cosas y también molestias”, indica, y no entiende por qué la policía no está presente esas noches, cuando está claro que es algo repetitivo y concentrado en una pequeña zona.

Juan Carlos Gracia Suso, alcalde de Alcañiz declaró ayer a este diario que este tema se tratará en la próxima junta de seguridad del ayuntamiento y que se pondrán "todos los medios para que los que causan los daños paguen sus consecuencias".

Según el alcalde se ordenará a la policía municipal que vigile la zona y se pondrá en conocimiento de esta situación a la Guardia Civil.

Alcañiz teñido de nazareno. VÍDEO

Comenzaban a resbalar las calles. La primera procesión nocturna en Alcañiz recorrió el miércoles la parte alta de la ciudad. Nazareno se refiere a la imagen de Jesús con túnica morada, a los penitentes que lo acompañan y al color morado “nazareno”. Los penitentes llevan un capirote armado que sugiere la unión con el cielo, así como los cipreses en los cementerios.

Atado a la columna, Jesús era seguido por su futuro, un nuevo paso en el que ya portaba la cruz de su calvario.

La Verónica le había dado durante el vía crucis un paño para que se secase el sudor y la sangre y, milagrosamente, la tela llevaba ayer su rostro impreso.

El olor a cirio no auguraba buena suerte. Está claro que se dirige hacia la muerte, pero quizás el domingo ocurra otro milagro.

Alcañiz. El encuentro miró al cielo. VÍDEO

De nuevo comenzó a llover justo a las ocho, pero duró sólo unos minutos. La procesión del Encuentro salió el martes de la iglesia Santa María la Mayor de Alcañiz con la mirada en el cielo. A diferencia de la Dolorosa, las nubes contuvieron su llanto durante todo el recorrido.

Las imágenes de Jesús y su madre se encontraron en los Almudines y regresaron juntas a la iglesia.

Los infanticos desfilan en el Encuentro desde que se dejó de hacer la procesión del Rosario, en Alcañiz conocida como “del bis-bis”, pues este era el sonido que más se escuchaba durante la procesión, al repetir continuamente “ora pro nobis”.

Alcañiz. Tres pasos en silencio. VÍDEO

Los tambores sonaban ayer a silencio. Los parches de piel hacían el sonido más sordo. Jesús ya iba crucificado y detrás, de luto, la Dolorosa lloraba porque así lo quiso su imaginero.
La procesión dejó en la imaginación del público el descenso de la cruz. El siguiente paso lo dio la Piedad. La virgen, con su hijo muerto en brazos, parecía tranquila pese a llevar los ojos vidriosos. Pronto lo enterrarán, pero sabe que al día siguiente su tumba estará vacía.

Alcañiz. Acompañada soledad. VÍDEO

De negro, con mantilla o sin ella, las esclavas de la soledad seguían al Cristo yacente por la parte alta de la ciudad la tarde del viernes santo. También se las llama “Manolas”, caminan enlutadas lamentando la muerte de Jesús y alumbrando su camino con velas. Las Manolas también aparecen en la procesión del domingo celebrando la resurrección.
Acompañaban a la virgen de la Soledad, que llevaba el paso adornado y lento.

Ayer palomas, hoy huevo. VÍDEO

Once palomas entraron y salieron ayer de la granada. No hay un número fijo, varía cada año sin atenerse a simbolismos. A pesar de las lágrimas vertidas por la Dolorosa, el luto de las Manolas e, incluso, el vistoso sepulcro de Jesús a lo largo de esta semana santa, la experiencia hace evidente que el domingo resucita.
A si fue y en Alcañiz se celebró con la procesión de las Palometas. La mangrana que contiene a la virgen del Carmen, salió de la iglesia que lleva su nombre hasta la calle Espejo. Allí, una familia que tiene un palomar, introduce a las aves por un pequeño orificio de la mangrana.
La virgen y las palomas pasaron poco tiempo en compañía, hasta que la peana llegó a la plaza de España. Allí se abrió la mangrana, quedando la virgen al descubierto mientras las palomas salieron volando. Sin ellas saberlo, estaban simbolizando la resurrección de Jesús.
Hoy será el huevo el que simbolice la resurrección. Es el ingrediente principal de la rosqueta, a la que grupos de familiares y amigos hincarán el diente pasando el día en masicos, viviendas o en el campo.

Alcañiz. Tambores y tortetas. VÍDEO

En protesta por la muerte de Jesús o por gusto y tradición, los tamborileros de Alcañiz hicieron sonar sus tambores el sábado, en la procesión del Santo Entierro. Si el viernes la lluvia impidió que saliesen los pasos y que se recorriese la parte alta y baja de la población, el sábado hubo nubes y claros y un poco de viento que agitó los terceroles. Pero nada de lluvia.

Baturros y baturras pasearon tortas de pascua, lucieron cachirulos, pendientes, mantones, peinetas y lazos, trajes de rica o de pobre, caminaron sobre tacones o esparto.

El ritmo ágil de los tambores hacía correr a los pasos. La Verónica no controlaba el paño. Al Cristo yacente se le colocó la tapa.

Image