Los Presupuestos Generales del Estado de 2021, los PGE, las únicas siglas que interesan a Pedro Sánchez, han superado su primer trámite y han sido aprobados por el Congreso de los Diputados. Ahora, pasarán al Senado y, en caso de introducirse enmiendas, volverán al Congreso para su ratificación definitiva. Deben de ser unos presupuestos generosos con nuestra provincia pues han contado con el voto favorable de Teruel Existe a pesar de que solo se han aceptado cuatro de las ochenta y ocho enmiendas propuestas por esta formación.
El proyecto de Presupuestos del gobierno de coalición social-comunista ha sido también apoyado por Esquerra Republicana de Catalunya y Bildu, partidos separatistas de izquierda y de extrema izquierda respectivamente y el último, brazo político de ETA. María Jesús Montero, ministra de Hacienda y portavoz del ejecutivo, ha manifestado que el Gobierno y Esquerra comparten el “amor por España”. Extraño amor de quien dice que la gobernabilidad de España le importa un comino, palabras de la diputada de ERC, Montserrat Bassa, en la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno en el mes de enero. Entonces, Esquerra y Bildu se abstuvieron. Ahora, han dicho sí a los presupuestos. ¿A cambio de qué? No será por la cara bonita de nuestro presidente. Rufián ha manifestado eufórico que comienza una nueva era.
Desde la última legislatura de Felipe González, allá por 1993, pasando por Aznar, Zapatero y Rajoy, los Gobiernos de España sin mayoría absoluta han buscado en el Congreso los votos nacionalistas por los que han debido pagar el peaje correspondiente. Estos partidos siempre han tenido aspiraciones secesionistas, bien guardadas en un cajón en espera de circunstancias más propicias o puestas sin tapujos sobre la mesa. Las continuas cesiones de los Gobiernos de España les han ido dando alas. El proyecto de Bildu, que nunca ha condenado el terrorismo de la banda, es crear una república federal entre el País Vasco y Navarra y el de Esquerra Republicana, la independencia no solo de Cataluña sino de los hipotéticos Països Catalans, que incluyen, además, la Comunidad Valenciana, Baleares y la que denominan Franja de Ponent, esto es, las comarcas orientales de Huesca y Zaragoza y el Matarraña turolense, zonas de habla catalana.
Para los separatistas, la lengua delimita la nación. Extraño modo de entender el amor a España, aunque, como cantan Joaquín Sabina y el dúo argentino Pimpinela: “Hay amores que matan”.
