¡Uf, que calor!

Después de pasar un mes de julio con olas de calor, largos días de insoportables 40 grados y noches de sofocante insomnio. Leemos que la temperatura media de Aragón subió 2 grados este mes pasado, que ha sido uno de los más calurosos de la historia y que además este calor asfixiante está ligado con un aumento de las Urgencias médicas, como destaca un informe del Gobierno de Aragón.

Todo esto sumado, con la escasez de lluvias, las imágenes de los polos retrocediendo y de osos vagando por Siberia buscando alimentos, nos hace entender que el clima está cambiando.

Ya no es una cosa de cuatro locos catastrofistas o agoreros. Es una realidad que los jóvenes hemos gritado esta primavera pasada y que es imprescindible que toda la sociedad civil se suma y exija a las instituciones y gobiernos, del color político que sea que actúen de forma decidida para detener esta catástrofe que hemos provocado y puede acabar con nuestro planeta y con nuestra forma de vida.

De esta manera, el mes que viene tenemos una cita histórica (y única) para demostrar a los gobiernos que nuestra conciencia e implicación por proteger el planeta y preservar su futuro es ineludible. Quedando, en consecuencia, los gobiernos obligados por nuestra posición de fuerza a ejecutar todas las medidas que tengan a su alcance para detener el cambio climático y así poder preservar el ecosistema y no acabar con temperaturas extremas, fuertes sequías y lluvias torrenciales que cambien nuestro ecosistema y forma de vida para siempre.


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