Opiniones

Verde que te quiero verde

Jamás un Gobierno ha procurado tanto por el bienestar y la felicidad de la ciudadanía como el nuestro. Continuamente, nos aporta propuestas para disfrutar de una vida saludable y ecológica. Nos señala qué comer y beber, dónde comprar, en qué viajar, cómo hemos de pensar… La última ha sido la vicepresidenta segunda mostrándose contraria a la importación de frutas y verduras de otros países. En sus palabras, no hemos de comer fresas cuando no se pueden comer fresas pues comerlas en temporadas inadecuadas supone explotar a otra parte del mundo. Lo lógico es pensar que si esos países dejan de exportar sus productos se verán privados de unos ingresos necesarios para su desarrollo con la consecuente destrucción de puestos de trabajo. Pero Yolanda Díaz, también ministra de Economía Social, sabe mejor estos temas.

La otra preocupación del Gobierno es el cambio climático y no le tiembla el pulso en su batalla por lograr un mundo más sostenible. Y así, para ahorrar energía, los comercios deben apagar los escaparates a las 10 de la noche pero, después de esa hora, se pueden celebrar competiciones deportivas y espectáculos de todo tipo. Al parecer, la iluminación de los estadios de fútbol, por poner un ejemplo, gasta menos electricidad que las luces de las tiendas. Y algunas ciudades ya han anunciado que no van a escatimar en el alumbrado navideño.

En su lucha contra el cambio climático y anteponiendo la protección del medio ambiente y la salud de las personas a cualquier razón económica y de pobreza, Gobierno y ecologistas se muestran contrarios a la construcción de nuevos pantanos y al recrecimiento de los existentes y achacan la culpa de la pertinaz sequía no a la falta de lluvias sino a los regadíos actuales por lo que se deberían limitar. Si a ello sumamos el encarecimiento de los precios y las regulaciones y restricciones que se ciernen sobre la ganadería y la agricultura, como la oposición a las explotaciones intensivas y la exigencia de que un 25% de los cultivos sean ecológicos, el futuro del medio rural se aprecia bastante oscuro con lo que se agravará todavía más la despoblación y el empobrecimiento de estas zonas ya decaídas.

No contentos con controlar nuestras vidas, este afán ultraecologista pretende extenderse más allá de la muerte. El PSOE plantea que utilicemos ataúdes de cartón o de otros materiales ecosotenibles y amortajemos a los cadáveres con ropa de fibra textil natural para atenuar el impacto ambiental de las incineraciones. ¿Qué será lo siguiente? Ya nada debe sorprendernos.

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