Opiniones

Y la luz se fue

Y la luz se fue y tardó en volver… En mi caso, casi cinco horas; puedo sentirme satisfecho pues, en muchos lugares, no lo hizo hasta avanzado el día siguiente. Menos mal que tenemos la mejor red eléctrica del mundo, en palabras de la presidenta –con un megasueldo que duplica el de su homólogo italiano- de la empresa encargada de asegurarnos un correcto suministro eléctrico. Un apagón, como el del 28 de abril, no iba a producirse nunca. Lo afirmó Sánchez y lo repitieron sus ministros y los medios de difusión afines para los que fue “una experiencia que hay que practicar.

Quedarse aislado nueve horas y media también está bien”. La posibilidad de apagones era un bulo propalado por la fachosfera, de manera, que ignoraron las alertas de los técnicos, que ya venían de tiempo, y no tomaron medidas. El Gobierno, guiado por la ideología y el sectarismo, no reconoce sus yerros ni se muestra dispuesto a rectificar. O verdes o nada.

El apagón dejó sin luz a toda la Península Ibérica, Andorra y sur de Francia aunque en estos dos últimos territorios la duración fue corta. En los domicilios, se sobrellevó con paciencia y con mayor o menor irritación, pero el caos se instaló en servicios como el tren y el metro. Miles de viajeros permanecieron horas y horas inmovilizados e incomunicados. Distinta suerte corrió la subdelegada del Gobierno en Zaragoza, que no pudo disfrutar de la “recomendable” experiencia al ser rescatada por un coche oficial mientras el resto de los más de 700 pasajeros hubieron de continuar atrapados sin agua, sin comida, sin refrigeración, con niños pequeños y, algo habitual en RENFE, sin información. Afortunadamente, los hospitales pudieron seguir funcionando gracias a los generadores movidos por combustibles fósiles. Por desgracia, hay que lamentar doce víctimas mortales. Y ninguna dimisión. Lo han hecho todo bien.

El corte de energía nos acerca a regímenes de la querencia de nuestros gobernantes, como Cuba y Venezuela, donde estos episodios son el pan de cada día. Hace unas semanas nos sugerían un kit de supervivencia que nos tomamos a broma y que hubiera aliviado los efectos del apagón que sobrevino, curiosamente, poco después de anunciarse el procesamiento del hermano de Sánchez, con lo que la noticia quedó difuminada. Y, a los dos días, la electricidad se encareció un 450%.

¿También casualidad? Podemos estar tranquilos, el Gobierno ha dicho que no habrá otro apagón.

No saben las causas, cuya averiguación puede dilatarse meses; sin embargo, saben que no volverá a suceder. ¿Les creemos o nos vamos preparando para lo peor?

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