Las cigüeñas no pagan impuestos

El pago del alquiler, la compra de una vivienda, el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) puede llegar a agobiar al ser humano, que mira hacia arriba y, antes que con el cielo, se topa con un nido de cigüeñas.

Ni IBI ni alquiler ni compra, aunque sí pagan con su pequeña cabeza la incomprensible tradición de haberse construido una casa sin techo.

Llueva, nieve, granice o caigan rayos las cigüeñas aguantan el tipo.

El protagonista de la película coreana “Hierro 3” ocupaba viviendas por pocos días, mientras los dueños habían salido de viaje y, a cambio, les reparaba objetos, limpiaba o lavaba la ropa a mano, pese a haber lavadora.

Las cigüeñas se joden la cabeza, pero seguramente no hay moral en eso.

Lo curioso es que parece que sí haya moral en su comportamiento con los humanos: no pagan impuestos pero suelen instalar sus nidos en templos religiosos que tampoco los pagan.

Y tienen más derechos que los okupas.

Si el nido pone en riesgo la estructura del templo, los Agentes para la Protección de la Naturaleza pueden llegar a retirarlo pero cambiándolo de lugar para no fastidiar la vida de las cigüeñas.

El ser humano agobiado con el que comenzó este artículo quiso volverse cigüeña. Se injertó plumas y se engomó un pico, pero no coló.

¿Por qué podía cambiar de género pero no de especie?


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