Dictadura del proletariado

¿Cuánto iban a tardar las neuronas en asociar el paso de la dictadura de los más capaces, pocos, a la dictadura de los menos autónomos, poniéndose violentos, mayoría, y disfrazarlo, como se camufla una depredadora, que sólo sabe ponerse violenta, y encima llamarlo, democracia, la tiranía de quienes viven sin méritos de los excedentes de los más industriosos? El relevo generacional y la evolución profesional, no encuentra sus cimientos en las instituciones escolares generalistas. Bastaría que el alumnado propusiera que cada profesora tuviera que examinarse con ellos, de los contenidos de cada examen, eligiendo uno de entre varios traídos por ellos, y autenticándolo una vez completado con alguna marca que impida sustituirlo por otro, y que ella los corrija todos, y todos vuelvan a los alumnos para verificar la correcta valoración, incluído el de la profe. Una verdadera maestra, por ejemplo una escultora, muestra como completa una escultura, y las aprendices perciben, practican y aplican lo comprendido. Y conviene que haya trabajo para todos los aprendices. La justicia vuelve a estar al nivel de la inquisición, con titulares que no solo no persiguen a quienes roban, y tratan de evitar el robar, sino que obran como en lo que en la dictadura era un chiste, por contradecir la realidad: -vi a cuatro brutos enormes (mayoría) pegando a uno pequeño (minoría) para robarle. Al ver aquello me indigné, fui para allá... y le pegamos una paliza entre los cinco y le robamos el dinero y el bocadillo- Vamos lo que hacen en las administraciones públicas, cuajadas de colocadas por las políticas que reciben los votos de la mayoría, robar a quien saben que tiene dinero, obtenido con sus méritos, aglutinando a mayorías de ladronas y violentas. Y cómo verdaderas charlatanas y quienes hablan por no callar, las unas disfrazan su ignorancia, tratan de engañar y sacar el dinero con embustes, o largan verborreas, que evidencian que no están más que para vivir a costa de otros, y cada vez más, robando, por el juzgado, o mediante delincuentes comunes. Vuelven a divulgarse los envenenamientos políticos, que parecían antediluvianos. Y de la anacrónica dictadura del proletariado, al despotismo de vagos y haraganes, ni siquiera ilustrado. Pronto obtendrán mayorías absolutas cada vez más abrumadoras, si no lo remedian quienes nos enseñen a respetar los bienes ajenos obtenidos sin robar, a todas, y a no robar niñas, a nadie.


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