El circo cierra

Señoras y señores, esto se acaba, y lo peor de todo es que al final lo echaremos de menos.

Este domingo termina la eterna campaña electoral, pero antes de llenaros de jolgorio y emoción, ateneros a las consecuencias y pensar en lo que nos perdemos, al no tener como entretenernos viendo los telediarios, y es que a nadie se le escapa los buenos ratos que nos echamos mientras los elegibles rozan el ridículo en campaña.

Lo que hay que saber analizar a estas alturas de la película y una vez las risas han pasado, es si en estos periodos electorales, todo vale.

Al final todo se contamina, conocidos grupos de Facebook, convertidos en propaganda electoral, conversaciones en bares acerca de lo que unos u otros han hecho el día anterior, noticias banales en los telediarios…

Lo peor de todo esto es como se utiliza a los ciudadanos para hacer política, y un ejemplo muy claro lo tenemos en Alcañiz.

A parte de las propuestas que en mayor o menor medida han presentado los partidos, cabe destacar el uso indiscriminado que han hecho de los problemas de la ciudad, y digo bien “uso”, y es que un hospital a medio empezar o un derrumbe que ha dejado sin vivienda a muchos vecinos, al parecer son buenos graneros de votos, aunque para muchos alcañizanos sea un despropósito.

Acordarse de la gente que ha sufrido una desgracia así, solo en el momento en el que buscamos una contrapartida en forma de votos es repugnante, y debería hacer avergonzarse a más de uno.

Hacerse fotos en obras como la del nuevo hospital, como si los protagonistas de las fotos fuesen, ellos mismos los que cada día van a poner ladrillo tras ladrillo, o como si fuese una obra sufragada con su propio dinero y no con el de todos.

O incluso algunos otros que van a hacer visitas a obras ya terminadas como quien enseña su trofeo de caza, y que pretende así dar la imagen de estar en su cortijo.

En fin, es la fiesta que nos hemos montado entre todos, y que encima está pagada por todos.


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