El PP y “donde dije digo, digo Diego”

En el actual sistema democrático que tenemos en España, gobierna no (imperiosamente) la lista más votada, sino aquella o aquellas que suman más apoyos, dentro del Congreso, Ayuntamiento o corporación pública que sea.

Parto de esta premisa, porque con este sistema la derecha que antes se representaba en el PP, cuando perdía la mayoría absoluta solía clamar amargamente que las izquierdas hacían un “pacto de perdedores”, para gobernar. Y creaba una confusión, como si esa alianza de formaciones no fuese lícita.

Este ejemplo lo hemos visto en múltiples ocasiones en parlamentos autonómicos o ayuntamientos durante estas pasadas décadas. Luego la idea el PP la llevó a una hipérbole cuando Rajoy hace dos veranos quiso reformar la ley electoral, para que gobernase, en los ayuntamientos, siempre la lista más votada. Medida que le beneficiaba, porque en ese momento no existía la actual dispersión del voto de la derecha. Y además iba en el sentido de evitar esos “pactos de perdedores” o como se llamó hace un año, con la moción de censura, “gobiernos Frankenstein”.

Si el PP hubiera sido coherente con sus propios razonamientos, o cuando era incapaz de negociar unas mayorías que le permitieran gobernar, los resultados de este 26M no debería haberle permitido gobernar en casi ningún ayuntamiento, ni comunidad autónoma. Pero evidentemente, ha “entendido” al fin, que este sistema democrático se basa en sumar apoyos para gobernar.

De esta manera, después de 40 años de mentiras y falsedades interesadas, cuando la necesidad le ha obligado ha pactar, lo ha hecho.

Lo cual, al final me lleva a plantearme alguna duda: ¿tiene alguna credibilidad cambiar de criterio, según los intereses del momento? ¿Por qué ahora les valen los “pactos de perdedores” y antes no valían?

Como dice ese refrán: “Donde dije digo, digo Diego”


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