Opiniones

Esas cosas que traspasan cualquier límite moral

Después de tres vacunas, los contagios se sitúan por encima de los dos mil, en mayores de 60 años, cuando al principio de la pandemia, por encima de 50, no permitía levantamiento de restricciones, más infundadas que científicas. Dos hijas denuncian que han sido violadas por su padre, para conseguir una indemnización con la que pagar la entrada de un bar. Ni siendo falso, faltó jueza que lo sentenciara. Ser incapaz de no aceptar empleo de verduga, es de la misma condición de quien habiendo sido miembro de pelotones de fusilamiento, y disparar porque se lo mandan, incluso en contra de pruebas de inculpación falsa, echa la instancia para formar parte de brigadas arqueológicas, afirmando que no sólo no ha fusilado, sino que ha sobrevivido a un ametrallamiento en un paredón, y a un enterramiento en una fosa común, siendo falso. Y además condenando como terrorismo, la legítima defensa, y la disuasión de seguir fusilando y echando a cunetas, a quienes vivían honradamente sin necesidad de servicios públicos impuestos. Llenarse la boca con conseguir derechos de las mujeres, algunas mujeres, para que aborten; para que se les asigne vivienda y renta básica para no ejercer en prostíbulos, porque quieren ejercer voluntariamente; para que se divorcien robando y secuestrando, y no para que no quieran abortar, prostituirse o robar personas y cosas. Colocar a 67.300 sanitarias por tiempo indefinido, manteniendo la posibilidad de defenestrar y encima robar con ello. Enarbolar las banderas de lo público, convirtiéndolo en objeto de discriminaciones, derechos hereditarios, y lealtades para otorgar privilegios y fulminar. Cabalgar contradicciones, y pretender que se traguen segmentaciones por eliminación. Por favor, un poco de seriedad, no ofendan la coherencia, aunque fomenten el desconocimiento y la impertinencia, selectiva. Los juzgados han de someterse a la oferta y la demanda, de modo que a quien no vaya a sus establecimientos, no reciba facturas por servicios o productos que no ha adquirido, libre y voluntariamente, por precio cierto, y con todas las garantías de que con ello no se roba ni agrede a nadie. Y el sistema educativo, mientras no suponga la tradición de la actividad de quien sabe hacer, a que sepan hacer los aprendices, no es más que foco de frustración y mala educación. Está muy bien tejer alianzas, pero no de malhechores.

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