Opiniones

Haciendo desaparecer las discapacidades

Estamos ante un nuevo paradigma de sociedad, que implica cambios en la forma de relacionarse y participar en la estructura productiva, que reclama mejorar las instituciones públicas que ejercen roles reguladores. La cuestión es, si no nos gusta que nos mientan o desinformen, ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué manipulan y se entregan a hostilidades? Las inercias gregarias depredadoras de los empleados públicos no son suficientes para el proceso de transformación, dirigido a reducir discapacidades, en el que la sociedad está inmersa. La legislación nos acompaña en cada paso. Es una prótesis que en vez de paliar discapacidades, las genera, por albergar en su seno, el abuso de autoridad, y la incapacidad de sus administradores para superar sus limitaciones, limitándose ha enquistarse, temiendo ser desplazadas y descubiertos en sus fingidas aportaciones. Tan importante como el acceso a la gobernanza, son los medios, las competencias para usarlos, el valor y la transferencia de conocimiento, que permite el relevo, y evita la exclusión. Nos aproximamos a la multifuncionalidad generalizada, entendiendo por tal aquella en la que cada persona, realiza trabajos en diferentes sectores productivos, sucesivamente, limitándose a tareas de supervisión que eviten retrocesos por desconocimiento. El límite de las posibilidades de producción se expande, cuando un grupo cohesionado, puede producir más o mejores, bienes y servicios en un periodo posterior. Las sociedades emergentes son los que crecen a ritmos sostenidos, fortaleciendo los vínculos entre sus miembros, repeliendo tentaciones que amenacen con aumentar exponencialmente la desigualdad social, foco de injusticias. Con lo que cerrar la brecha salarial, no es un asunto que competa exclusivamente a los gobiernos.

Corremos el riesgo de caer en la frustración eterna de la adicción.

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