Higiene mental

El pez grande se come al chico. Esto anima a personas a sentirse grandes y devorar lo que pillan, hasta que su víctima es un anzuelo, y él, alimento para otros. Y no es raro que por muy grande que sea un pez, haya otro mayor que se presente de forma inesperada. Un desconocido es un colaborador de la guía Michelin gastronómica. Y una víctima de desconsideración y ninguneo, un miembro de asuntos internos. ¿Recuerdan al jefe encubierto? Lo que no saben los presos más proclives a las fugas, es que aunque vean todos los obstáculos, los identifiquen y puedan proyectar como sortearlos, según sus crecientes grados de complejidad, se van a encontrar otro obstáculo, y luego otro, y hasta lejos de prisión, en algún momento le pusieron un localizador, al empastarle una muela, y le tendrán a su merced. Si algo tienen los pueblos, es autosuficiencia. En ellos puedes tener cubiertas las necesidades básicas de alimento, abrigo y vivienda, y el mejor sistema sanitario, las condiciones para no enfermar, y con una formación para evitar accidentes, los días estarán llenos de alegría, buen apetito y faena para dar y tomar. Sea autónomo, no dependa de que nadie le despida, y vaya descubriendo el modo de proponer hacenderas, y rodearse de personas, que sin darse cuenta vivan la solidaridad y la hermandad.

Y a ratos, escuche la radio, lea en medios de comunicación, vea imágenes del mundo. Tome lo que le seduzca y póngase a construir con vistas a que mil años duren, cada una de sus obras. El saber es inabarcable, incluso limitándonos a un oficio en particular. Pero de verdad, aprenda como ser independiente, sabiendo hacer esas cosas cotidianas y repetitivas, guisar, limpiar, construir, arreglar estructuras con su conocimiento y herramientas. Y cuando llegue la inquietud por lo que ni despiezando conseguiría comprender, en los ratos libres, infórmese, pruebe sin comprometer su vida cotidiana, y que las neuronas hagan el resto, en su inercia en pos de la evolución. Honre a Ramón y Cajal, y deje testimonio de sus logros y hallazgos, para que otros los dejen de los suyos. Y si se encuentra con alguien hambriento, como tendrá algún excedente, mírele a los ojos, trate de identificar su nobleza, y si la halla, disfrute de la satisfacción de tratar como le gustaría que le trataran, y cuente como ha logrado, ser protagonista de su propia vida.


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