Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno, ha encontrado al culpable de la España vaciada: Franco y sus políticas desarrollistas. En 1975, éramos la novena potencia industrial del mundo. El “milagro económico español” fue posible gracias a las divisas del turismo extranjero y a las remesas de los emigrantes que, aspirando a una vida mejor, abandonaron sus pueblos para trabajar legalmente en los países de Europa faltos de mano de obra. Los planes de desarrollo franquistas crearon áreas industriales en torno a ciudades, como Zaragoza, que, al atraer a gentes del campo, contribuyeron también a deshabitarlo. Más de la mitad de la población aragonesa vive hoy en la capital, “Zaragón”. La dictadura favoreció la industrialización de Cataluña y del País Vasco para contentar a las élites y creyendo que la inmigración procedente de otras regiones diluiría los afectos independentistas surgidos en el último siglo. Durante el franquismo, se transformaron 1,5 millones de hectáreas de tierras de secano en regadío, se construyeron más de 500 obras hidráulicas que proporcionaban, además, una energía limpia, y se fundaron cerca de 300 pueblos, llamados de colonización. Valmuel y Puigmoreno fueron los únicos ejemplos en nuestra provincia.
Las políticas nacionales y europeas actuales, sumisas a la Agenda 2030, lejos de solucionar los problemas de la España vaciada, los agravan al establecer crecientes restricciones y trabas a las explotaciones agropecuarias lo que fomenta su cierre. La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías precisan cantidades ingentes de energía. ¿Dónde se producirá? Pues en los territorios más pobres y despoblados donde no importa el expolio de sus recursos naturales ni la contaminación y destrucción de sus suelos y que se convertirán en vertederos y áreas de servicio de los ricos y prósperos, con lo que se ampliará la diferencia entre unos y otros. Mientras en Andalucía, se están arrancando miles de olivos para sustituirlos por placas solares, la Unión Europea subvenciona su plantación en Marruecos. En las comarcas turolenses del Maestrazgo y Gúdar-Javalambre, se va construir el mayor parque eólico de España, con 122 aerogeneradores, lo que puede acarrear la tala de dos millones de árboles adultos, ecocidio que, por lo visto, no afecta al calentamiento global ni al cambio climático que nos atenaza, sino todo lo contrario. Según un estudio publicado en Estados Unidos, los árboles aumentan la contaminación del aire en las ciudades. ¿Por qué las plantas eólicas y solares no se ubican en terrenos desérticos y deshabitados -que los hay- y donde los perjuicios medioambientales serían mínimos? ¿Quién se beneficia? La España vaciada no da votos y por ello no importa a los políticos.
