Opiniones

La mollejas

La venerable Northuldra, Yelena, que se intuye que tuvo amores con el limpio de corazón, Matías, (aunque con su obediencia ciega, fue autor material de violencia sobre inocentes), le dice: -¿Por qué la naturaleza recompensaría a una persona de Arendelle con magia?- a lo que el teniente, seguro de su honradez, replica: -Tal vez para compensar los atentados de tu pueblo – Y ella, segura de la suya sentencia: -Mi pueblo es inocente. Nunca habríamos atacado primero- Y era verdad, fue el mandamás arendeliano quien asesinó primero, y con alevosía, a lo juzgado, infestado de colaboradores necesarios, en el robo niñas y saqueo de haciendas.

Curiosamente, al bélico se le ocurrió construir un pantano, contando las supuestas bondades, y ocultando sus genocidas intenciones, que curiosamente pudieron exterminar a la gente que se fiaba de él, de no ser por la magia de Elsa, capaz de detener la avalancha tras la presa rota. (Frozen II o la España actual).

Las mollejas son las glándulas del timo (además de las parótidas), situadas delante de la tráquea, bajo el esternón, dónde darse golpes de pecho mientras se roba con el más puro instinto parricida.

Curiosamente al extirparla no desaparece la actividad timadora.

Perdona que no te crea, me parece que es teatro. Ay, el teatro, que si muestra la realidad, como lo hacía el clásico, buscando la catarsis (mostrar las atrocidades, para que el público no caiga en las conductas aberrantes, en las que cayeron sus semejantes, no muy lejos en el tiempo) resulta ofensivo en épocas de decadencia intelectual, y el consiguiente cinismo (decir algo y hacer lo contrario, sin trazabilidad, para que los agraviados no den con los impulsores, sino, previsiblemente con otras prescindibles) Y así en el siglo de oro de las letras, ya no había catarsis, al contrario, se creaban tramas en las que el público celebraba alborozado, el encubrimiento de sus atrocidades, empezando por la picaresca para robar, y el asesinato de forasteros por no querer casarse con lugareña, modo de que ella dispusiera de su patrimonio, sin acompañarle a las guerras, como sucede en el alcalde de Zalamea. Hasta llegar al asesinato de Federico y tantos otros, acusándolo de chivato o similares, pues en las obras se veían retratadas sus vilezas y ruindades, y no estaban para avergonzarse, sino para tapar bocas catárticas.

Y así seguimos, oyendo a quienes traman cosas peores que el confinamiento y la destrucción del tejido productivo de forma selectiva: unidad, concordia, convivencia, respeto, tolerancia, juntos, solidaridad. Perdona que no te crea, me parece que es peor que teatro.

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