Lo hemos perdido todo

Se lo hemos oído constantemente a muchos palmeros: "el volcán se ha llevado el trabajo de toda una vida", "lo hemos perdido todo" Claro que algunos tendrán algunos ahorros. Tal vez ascendientes con casas o terrenos en otras partes de la isla, de Canarias u otros lugares. Parientes o amistades que les pueden ofrecer casa y trabajo. Pero, sí, la lava ha destruido las casas y lo que había dentro, los cultivos, y hasta las fincas, que quedan inservibles, o que requerirían acondicionarlas y proveerlas de tierras fértiles, traídas de lejos, y con capacidad de producir. Además de los sistemas de riego u otros, que dañados o totalmente rotos, han de sustituirse por otros que cumplan las funciones de aquellos. Todo ello es recuperable. Y, en efecto, lo perdido, se desintegró, y punto. Pero hay cosas muchos peores, y por tanto, requieren que lo público, acompañe cuando vienen mal dadas. Por ejemplo, con el divorcio contencioso, no sólo sus propietarios lo pierden todo, sino que se destina a financiar a fondo perdido a los ladrones, que obviamente, lo destinan a vicios y delincuencia, lo que multiplica sus efectos degradantes y deshumanizadores. A las víctimas reales, a las que se roban hijas y patrimonio, mes tras mes, año tras año, y lo que les da la gana, llegando a superar lo que ingresa, con lo que los ahorros se convierten en acicate para robar desde los juzgados y afines. En La Palma, no ha habido muertos. Pero con el divorcio contencioso, se desatan incitaciones a matar, y no sólo los que lo hacen hartos de que les roben, que son una inmensa minoría. Y en La Palma, los damnificados, pueden seguir trabajando, en la confianza de obtener ingresos con su actividad. Pero en el efecto contagio del abuso de poder y corrupción de las autoridades, implicadas en el divorcio contencioso, suelen entregarse al tráfico de influencias, para robar el empleo, por pura complicidad e historial delictivo común. ¿Lo habéis perdido todo? No, no os han robado a vuestros seres queridos. Y os van a ayudar a vivir dignamente. Con el divorcio contencioso, roban a seres queridos, y las convierten en ladronas parricidas, y, naturalmente, integrantes de manadas de delincuentes y viciosas. Que tengan la absoluta certeza, de que no ayudarán a quienes lo pierden todo por catástrofes naturales o reveses varios, más bien irán a saquear entre los escombros, mientras las funcionarias, siguen robando, sin posibilidad de defensa por parte de sus víctimas, al enfrentarse a violencia irresistible, la institucionalizada o sus ramificaciones.


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