No sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió

El vídeo mató a la estrella de la radio. Las películas con sonido, acabaron con los actores de cine mudo, aunque “The Artist” resurgió de aquellas cenizas en 2011. El plástico acabó con los alfareros, salvo en Muel, y pronto morirá el plástico, gracias al dios de honrar a los padres, no matarás, no robarás, no violarás, no mentirás, propiciando el nuevo renacimiento de las ciencias y las artes.

Y lo hará con personas con vocación de aprender, capacidad de contagiar entusiasmo y seguir los dictados del quinto al octavo mandamiento. Si los centros escolares estaban optimizados, para acoger al alumnado, con precisas distancias y superficies de los espacios, y ahora solo cabrían el 30%, a lo sumo la mitad, o se doblan los edificios y los maestros, o se diezma al alumnado.

Qué tiempos aquellos, en los que se mal educaba para completar repetidores y fracasadas, con los que sacar plazas para profesorado amigo, que tumbara a quienes no debían llegar a donde sólo caben las élites a titular, llamadas a heredar las colocaciones en la estructura socio económica, siempre tan reacias a los cambios que supongan verse desarmados de su nepotismo y amiguismo.

Claro que la tele formación aventaja con mucho a las decadentes endogamias aristocráticas presenciales, que fustigan con indiferencia y segregacionismo, cual subidos al carromato de las pócimas inocuas, cuando no venenos, propalando charlatanería, y ansiando no exponerse a que surja quienes descubran el engaño, y terminen siendo devorados físicamente, como Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de, El Perfume, de Patrick Süskind, después de comprobar que induciendo al sexo descabezado, se convertía en el caudillo nacido en el lugar más nauseabundo de la tierra, en medio de la basura, excrementos y putrefacción, criado sin amor, sobreviviendo sin el calor del alma humana, y solo por la obstinación y la fuerza de la repugnancia. Bajo, encorvado, cojo, feo, despreciado, un monstruo por dentro y por fuera... había conseguido ser estimado por la masa votante ¿cómo estimado? ¡AMADO! ¡VENERADO! ¡¡IDOLATRADO!! Y en cuanto a doblar a los docentes, nada más justo, sólo hay que cubrir el pago de la hipoteca de la vivienda habitual y demás gastos imprescindibles para el ejercicio de la profesión, dando por supuesta la vocación de todos y todas, que les lleva a procurar a su alumnado lo mismo que a sus descendientes. Y bien gestionado, sobra dinero para construir los edificios y disponer de todo lo que no se aprenda leyendo, porque este personal cobra más del doble de lo que necesita para cubrir gastos para una vida digna y
coherente con la sociedad en la que se integra, ya no te digo si en una unidad familiar se juntan dos sueldos docentes, o más, y cargados de sexenios y otros complementos.


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